La aventura de Havenaar, el 'japolandés' del Córdoba

Havenaar, ante el Cádiz en Marbella. FOTO: MADERO CUBERO
El delantero centro, nacido en Japón de padres holandeses, encara a los 27 años su desafío más potente en la Primera División

No lo parece por sus rasgos, pero es japonés. Mide 1'94 y su aspecto es el de un joven europeo. Pero Mike Havenaar nació en Hiroshima y es tan nipón como lo son sus padres, dos deportistas holandeses que llegaron para estar un rato y se quedaron toda una vida en el país del sol naciente. Dido Havenaar, guardameta del Den Haag, consiguió a los 29 años un buen contrato en el Mazda japonés en 1986. Allí se fue con su esposa, campeona de heptatlón. La estancia temporal se prolongó... hasta hoy. En 1987 vio la luz Mike, su primer hijo, y en 1995 nacio Nikki, quien actualmente está en los juveniles del Nagoya Grampus y ya ha sido internacional. En 1994, el matrimonio abrazó la nacionalidad japonesa. Un caso perfecto de integración a una cultura diferente. Dido, el progenitor, sigue a sus 56 años trabajando en las porterías. Ya no se sitúa debajo, sino que ejerce como instructor. Lo ha hecho en el Toyota Motors, Jubilo Iwata, Consadole Saporo, Yokohama Marinos y Shimizu Pulse. El año pasado estuvo como preparador de guardametas en el Suwon Bluewings de Corea. Desde allí seguirá la gran aventura de su hijo mayor, Mike, quien después de tres años en la Eredivisie holandesa defendiendo al Vitesse encara su mayor desafío deportivo. Ha fichado por el Córdoba, un club que retorna a la máxima division de España después de 42 años de ausencia. Para conseguir la permanencia, el club ha apostado por uno de esos fichajes que normalmente se etiquetan como “exóticos”. Havenaar es, desde luego, un tipo diferente.

¿Qué puede aportar Mike Havenaar al Córdoba? En lo deportivo, su irrupción ha sido llamativa. Fue alineado por Ferrer en el ensayo inicial de la pretemporada, frente al Marbella, y el japonés fue el autor del gol que dio el triunfo (0-1) a los blanquiverdes. En el segundo amistoso, contra el Cádiz (2-2), Havenaar enseñó de nuevo su catálogo sobre el verde. Sus 194 centímetros de altura le proporcionan una posición dominante en los balones aéreos y tiene una muy buena técnica de cabeceo. Protege bien el balón, combina bien con los compañeros y todos sus movimientos tienen un sentido. Ante los amarillos gozó de ocasiones y fue objeto de uno de los penaltis que transformó en gol Abel Gómez. Su juego se basa en la potencia y en una llamativa intuición para estar en la posición idónea, ya sea para capturar un rechace o para habilitar la entrada de algún compañero al arrastrar a los defensores.

La Primera División española supone un reto para Havenaar, que llega desde el Vitesse holandés, en el que anotó 27 goles en 93 partidos. Su carrera profesional arrancó muy pronto y su debut resultó singular. Con 18 años, jugó en 2006 en el Yokohama Marinos contra el Gamba Osaka (3-4). Es el único caso en la liga nipona en la que un padre (Dido, técnico) y su hijo figuraban en el mismo equipo. Tras una escala en el Avispa Fukuoka, mostró su mejor versión en el Ventforet Kofu, marcando 17 goles en 32 partidos que fueron determinantes para el ascenso de este equipo a la máxima categoría en Japón. Ya estaba en el escaparate. Lo reclutó el Vitesse Arnhem holandés, en el que ha permanecido hasta que este verano lo fichó el Córdoba.

Ha sido internacional juvenil y debutó con la absoluta de Japón en 2011, acumulando 17 presencias y cuatro goles con la formación de su país. Havenaar se ha convertido en el séptimo japonés que militará en la Primera División española, en la que sus compatriotas no han disfrutado precisamente de situaciones de éxito. Le han precedido Noboyuki Zaizen (Logroñés, 96-97, no llegó a debutar), Shoji Jo (Valladolid, 99-00, 2 goles en 15 partidos), Akinori Nishizawa (Espanyol, 00-01, 6 partidos), Yoshito Okubo (Mallorca, 04-05 y 05-06, 6 goles en 40 partidos), Shunsuke Nakamura (Espanyol, 12 partidos) y Akihiro Ienaga (Mallorca, 10-13, 2 goles en 25 partidos). La mirada de miles de cordobesistas se fijará en lo que pueda hacer Havenaar en la histórica temporada del retorno a Primera. Desde su país, la expectación es brutal. La atracción mediática que provoca el jugador hará que el himno del Córdoba se escuche hasta en el último rincón de Asia.

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