La aventura 'granota' de Oltra: un salto fallido

Oltra, en un encuentro. | MADERO CUBERO
El técnico debutó en los banquillos del fútbol profesional con los ‘granotas’ en 2005 | Su experiencia no fue agradable: vivió un descenso de Primera y fue destituido en Segunda A

En no pocas ocasiones aparece en el calendario una cita que resulta especial para él. Es normal, pues acumula una larga e intensa trayectoria. Tanto es así que apenas dos semanas atrás cumplía su quinto centenario, en lo que se refiere a partidos dirigidos, en los banquillos. De hecho, la presente temporada comenzó en El Arcángel con la visita de uno de los equipos de los que mejor recuerdos guarda, el Tenerife. Para Oltra el duelo del próximo sábado volverá a tener ese aspecto diferencial del reencuentro, aunque esta vez lo hará con sensaciones dispares. Por un lado, la llegada del Levante al coliseo ribereño le permitirá rememorar el día en el que dio el salto definitivo en su carrera: de la mano del conjunto granota, cuya elástica vistió como futbolista, debutó en un banquillo del fútbol profesional y lo hizo en Primera. Por otro lado, devolverá el sabor amargo de un descenso, sobre cuyo trabajo poca responsabilidad puede recaer, y de su primera destitución, ya en Segunda A. En el momento de rodar el balón, eso sí, la memoria se detendrá. En esta ocasión más si cabe, debido a la situación que atraviesa el Córdoba.

Caprichoso es el destino para querer que el reencuentro de Oltra, que además, nadie lo olvide, es valenciano, con el Levante se produzca en esta quinta jornada de Liga. Principalmente porque el Córdoba pasa por momentos de incertidumbre en lo que a su juego se refiere y de desasosiego por los números. El conjunto blanquiverde recibirá al cuadro azulgrana con la necesidad, cuasi imperiosa, de lograr el triunfo. Primero para evitar una crisis real y segundo para retomar el pulso a su lucha por estar en la zona noble de la tabla de Segunda A. En ésas aparece uno de los rivales más complicados de la actual campaña, recién descendido, bien reforzado y con argumentos que ya ha mostrado sobre el campo en el inicio de curso: suma diez puntos de doce y es líder. Los recuerdos pasan a un segundo plano siempre, no cabe duda, pero esta vez habrá de apartarlos mucho más rápidamente el entrenador blanquiverde.

El pensamiento de Oltra estará en superar a un equipo con el que consiguió dar el salto al fútbol profesional, en los banquillos. El técnico dirigía en la temporada 2004-05 al filial del Levante con grandes números. Al paso por la jornada 34, el segundo cuadro granota se encontraba tercero -posición que ocupó finalmente- en el Grupo III de Segunda B. Aspiraba a llevarlo a Segunda A, pero de repente recibió una llamada de importancia: el club valenciano le dio las riendas del primer equipo con carácter de urgencia. La entidad pretendía continuar en Primera y tras destituir a Schuster otorgó el mando en plaza al hoy preparador del Córdoba. El reto no era sencillo: restaban cuatro partidos. Ése fue el plazo que obtuvo el técnico en su primera aventura en los banquillos profesionales y en la elite. No salió bien, pues los levantinos sumaron sólo dos puntos de doce posibles y sufrieron el descenso. Eso sí, lograron empatar a uno con el Barcelona y también con su eterno adversario, el Valencia.

A pesar de que no consiguió el objetivo de mantener la máxima categoría, el Levante sí que prolongó su confianza en Oltra. Fue así como le otorgó el mando del primer equipo para su proyecto de retorno a Primera la siguiente temporada. En la 2005-06, con el Córdoba de vuelta al pozo de la Segunda B, el preparador inició su periplo en la división de plata -curioso, debutó antes en la elite que en Segunda-. La historia comenzó bien -no en Copa, en la que el conjunto valenciano cayó ante el Éibar-, con tres triunfos en las tres primeras jornadas. Pero poco a poco el equipo perdió fuerza y en la décima fecha del campeonato, tras ceder por 5-1 ante el Almería, al entrenador blanquiverde le tocó probar el amargo sabor de la destitución. El que el sábado será su rival era entonces undécimo con quince puntos y tenía a cinco el ascenso. La impaciencia pasó factura en el Ciutat de Valencia y para Oltra concluyó su primera -o segunda, si se miran como diferentes ésta y la del curso anterior- experiencia en los banquillos del fútbol profesional. En apenas unos días tratará de devolver la moneda deportivamente con una victoria que le dé un respiro en El Arcángel.

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