Alfaro mantiene ardiente la mecha

Alfaro, en el duelo amistoso con el Sanluqueño | LOF

Es uno más y a la vez no. Cierto es que aún no llega a tener galones, si bien poco a poco comienza a ganárselos. Logra vencer definitivamente, así, a las dudas que sobre su cabeza volaran durante buena parte de la pasada campaña. Juega, marca e incluso porta el brazalete de capitán. Sonríe como hiciera al final del anterior curso. Esboza un gesto de felicidad amplia en su rostro en cada encuentro, quizá también porque sabe que tiene ante sí la opción de disfrutar de una segunda juventud -sin ser veterano-. Se llama Alejandro Alfaro y vive una etapa mágica dentro de su más reciente trayectoria en los terrenos de juego. El onubense, al igual que pueda decirse de Javi Galán, sigue con un estado de forma envidiable después de cerrar la temporada 2016-17 como uno de los mejores futbolistas del Córdoba. En el conjunto blanquiverde le restan dos años más de contrato y está dispuesto a aprovecharlos al máximo. El atacante mantiene ardiente la mecha.

La pretemporada es, cada año, un período propicio para distorsionar la realidad. Los resultados positivos conducen a la euforia y los negativos al dramatismo. Sin embargo, nada es negro y blanco. Dicho de otro modo, lo visto hasta ahora de poco va a servir en la nueva campaña. Eso sí, marca el camino a seguir, refuerza la estima y muestra lo que, difícilmente cambia, va a ser interesante en el curso que está por llegar. Si los amistosos acaban con triunfos y hay juego medianamente atractivo, claro está. Para el Córdoba todo confluye hoy por hoy, pero también para determinados jugadores. Y uno es precisamente Alejandro Alfaro Ligero (La Palma del Condado, Huelva, 1986), quien se convierte en la actualidad en uno de los futbolistas a tener en cuenta en el conjunto blanquiverde. Y lo es por derecho, ya que continúa al nivel que mostrara al final de la anterior temporada. Es decir, sigue enchufado. Como si viviera una segunda juventud anda el atacante.

“La ilusión es la misma de siempre. Como si tuviera 18 años”, indicó tiempo atrás el onubense. Fue en la primera comparecencia de prensa que protagonizó un jugador del Córdoba sin que correspondiera a una presentación en mucho tiempo. Entonces, el jugador de La Palma del Condado ya ofreció a los presentes una amplia sonrisa. No era para menos, venía de haberse ganado a pulso su continuidad en el equipo. No en vano, después de una temporada ciertamente discreta, a pesar de que fue uno de los hombres más utilizados y de que sus goles valieron puntos casi siempre desde el inicio, consiguió despedir el curso por todo lo alto. Marcó cuatro goles en siete duelos entre la jornada 33 y 42 y ayudó al cuadro califal a salvar la categoría. Los números son mejores si cabe hoy por hoy, aunque siempre haya que tener en cuenta que son encuentros sin nada en juego más allá de la honra y la confianza. En lo que va de pretemporada, Alfaro acumula tres goles -uno de penalti- en cinco choques. Pero no es sólo ese guarismo lo que le permite estar a la vanguardia en la actualidad: también su participación, en diversos aspectos del juego, sobre el césped.

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