'Welcome Christ' de Córdoba a Canadá

Eva Riquelme junto a su escultura de 'Welcome Christ'. | MADERO CUBERO
La escultora Eva Riquelme, también voz de Corazones estrangulados, realiza una escultura de Jesús de 3,5 metros de altura para el cementerio de la ciudad de Hamilton | La obra, que será presentada este sábado, se fundirá en bronce en Milán

Corazones estrangulados Las superficies comerciales predominan en este espacio, ya en las afueras, aunque no muy alejado, del paisaje urbano. Es lo lógico, pues se trata de un polígono industrial. Sin embargo, los concesionarios de coches, los establecimientos de distribución al por mayor o las amplias tiendas de muebles no requieren estos días la atención que sí suscita, por derecho propio, una obra de arte. Una gran escultura salta a la vista, nada más cruzar el portón, en una nave de Las Quemadas. Ante ésta se halla dispuesto un andamio de en torno a dos metros de altura. La imagen resulta atractiva, tanto en sí misma como por la actividad que, ahí subida, en esa estructura de metal, desarrolla la encargada de dar forma a lo que es algo más que una estatua. El trabajo está cuasiacabado en la fase del proceso que ahora toca y Eva Riquelme comienza a mostrar con satisfacción, quizá más que con orgullo –si bien éste nunca falta–, el resultado.

Una enorme imagen de Cristo se levanta imponente, como en no mucho tiempo lo hará al otro lado del charco. Muchos kilómetros de viaje restan por delante hasta que la escultura se encuentre en su destino final. Tiene que llegar a Hamilton, Canadá, pero antes debe pasar por Milán. Es en la ciudad italiana donde culminará una labor que permitirá a Córdoba gozar de un nuevo reconocimiento allende sus fronteras. Una parte de sí estará, a partir de unas semanas, por siempre en tierras americanas, en un país en el que bien saben de la capacidad para moldear y esculpir de Eva Riquelme. Ella es la autora de tan grande figura que representa a Jesús dando la bienvenida. Los más la conocerán por ser la voz del grupo Corazones estrangulados, importante exponente de la música cordobesa a finales de los ochenta y comienzos de los noventa que hace apenas un año volviera a retomar su actividad. Pero sus facetas artísticas van más allá del rock´n´roll con sabor español.

La escultora, que también cantante –y viceversa–, finaliza en Las Quemadas parte del proceso de la elaboración de la escultura de Welcome Christ –Bievenida de Cristo– que de aquí a poco tiempo tendrá un lugar especial en el cementerio de Hamilton. La imagen representa a Jesús con los brazos abiertos y tiene una altura de tres metros y medio, que será mucho mayor una vez esté colocada en su ubicación definitiva: irá sobre una estructura de dos metros. “Es una figura suelta, con movimiento, y tiene los ojos casi cerrados, porque todos tenemos que despertar. Para eso, tenemos que cerrar los ojos y mirar dentro de nosotros”, indica Riquelme acerca de lo que pretende expresar con la estatua, que define como “un trabajo interior”. “Espero que al que lo vea le mueva algo dentro. Se trata de sacar la conciencia afuera”, añade sobre la obra que además contará con un manto de seis metros de anchura, una dimensión que incluso puede dificultar su traslado: “Tenemos que apañarnos, porque no sabemos si cabrá en el container, que es el más grande, en el que se llevará a Milán”.

Las dimensiones no son capricho de Eva Riquelme sino que tienen su significado, como cada detalle en su obra. “Quiere decir: venid, en mi manto cogéis todos”, apunta la autora de una escultura que será fundida en bronce en la ciudad italiana. Será después de que este sábado se realice la presentación y exposición pública de la imagen en Las Quemadas, en la nave que sirvió este tiempo de taller a la inquieta artista cordobesa –de 11:30 a 15:00 en TecnoCórdoba–. Una vez terminada la estatua, ésta partirá en barco con destino a Hamilton, cuyo cementerio pretenden sus gestores sea el más grande del mundo. De entrada, ya es un escenario “casi agradable” por ser un enorme espacio marcado también por la naturaleza y el panorama. El boceto que mostrara en su día Riquelme a los responsables del sacrosanto lugar en la localidad de Canadá gustó desde primera hora y por ese motivo el resultado final no se sale “ni un milímetro” del mismo. La figura pretende “dar mucho consuelo” a quienes visiten a sus difuntos.

Se trata pues de una escultura de importante tamaño tanto en lo artístico como en lo espiritual. Una obra que quizá tiene, así lo entiende su autora, su origen en las que ya realizara sobre Juan Pablo II para Chicago y Toronto la propia Eva Riquelme años atrás. La artista, quien señala la meditación como fuente principal de su inspiración y como base para que las personas puedan encontrarse a sí mismas, expone con estos trabajos una faceta que tiene su punto de partida casi al mismo tiempo que la musical. “Me nace desde muy pequeña”, asegura la encargada de reconfortar a los visitantes del cementerio de Hamilton, así como permitir que naveguen en su propio ser, con una estatua que estos días se halla en Las Quemadas, donde el arte tiene su lugar, quizá el más importante, entre comercios.

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