La vida es puro metateatro

Ensayo de "Muerto en el acto", en el Teatro Góngora

Muerto en el acto es la segunda incursión en el mundo de las artes escénicas de Desatino Producciones, después de La pensión de los artistas, un monólogo de la actriz Marisol Membrillo acompañada por el pianista Alberto de Paz estrenado en 2019 en el Teatro Góngora.

En esta ocasión, la productora quiere hacer un homenaje al teatro de siempre y a los grandes autores de la España de posguerra con una comedia “participativa, donde los dobles sentidos, el juego de palabras, el equívoco, la risa y hasta la carcajada serán los absolutos protagonistas”, explican sus creadores. En la función , el público no será un objeto pasivo, sino un personaje más inmerso en una investigación policial por el asesinato de uno de los miembros de la compañía.

La acción se sitúa en 1975, en un teatro cualquiera de nuestro país. Durante la representación de El vuelo de la codorniz aparece muerto el protagonista. A partir de ese momento, tanto los miembros de la compañía como el público presente en la sala serán sospechosos del asesinato. Sobre el escenario, los tres actores se desdoblan en una quincena de personajes, entre ellos los del inspector Mercadal y su ayudante, el subinspector Marino.

Los dos policías irán recordando junto a los actores de la obra qué ha ocurrido en la última función con el fin de descubrir al autor del crimen. Pero cada uno de ellos recordará los hechos de una manera muy diferente, dando paso a divertidas e insospechadas situaciones en las que se mezclan los textos de Enrique Jardiel Poncela, Pedro Muñoz Seca o Carlos Arniches junto a los de Jaime Pujol y Diego Braguinsky, inspirándose en el humor absurdo y surrealista de los citados autores españoles de comedia.

Al margen del reparto, la ficha del montaje incluye otros nombres cordobeses, como el de Miguel Ángel Ramos, autor del espacio escénico y la iluminación; Trápala Teatro, responsable del vestuario, y Miguel Linares, compositor de la música original, entre otros miembros del equipo.

En estos tiempos algo líquidos es bueno reivindicar el trabajo de los actores, los técnicos, los músicos, los bedeles, los ujieres, las kelys que le pasan la aspiradora a la moqueta del teatro. Su trabajo nos hace mejores.

Vayan a ver Muerto en el acto a las seis de la tarde de este viernes y el sábado –por cierto, 27 de marzo, Día Mundial del Teatro- donde todos y todas seremos sospechosos, al menos, de reírnos. 

¿Qué otra cosa mejor podemos hacer?

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26 de marzo de 2021 - 06:00 h
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