La vida oculta de los últimos moriscos

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El profesor de Historia Moderna Enrique Soria descubre en su última investigación cómo los moriscos permanecieron en Granada casi dos siglos después de su expulsión oficial

“La Historiografía al uso siempre nos ha dicho que a partir de 1614 ya no quedaban moriscos en España. Pero hoy se demuestra todo lo contrario”. Es la conclusión a la que ha llegado el profesor de Historia Moderna de la Universidad de Córdoba, Enrique Soria, tras su última investigación que publica en el libro Los últimos moriscos y que trata sobre cómo un numerosos grupo de estos -“muchos cientos o algunos miles”, permanecieron en Granada durante casi dos siglos más tras su expulsión oficial.

Soria, que ha desarrollado su investigación bebiendo de fuentes documentales en el Archivo General Nacional, el Archivo General de Simancas, o el Diocesano de Granada, entre otros- ha elaborado “una reconstrucción genealógica” de los grupos de moriscos que quedaron en esta zona andaluza tras la Reconquista, un estudio que ha demostrado cómo siguieron viviendo allí a partir de la fecha oficial de su expulsión en 1614 y hasta finales del siglo XVIII.

Durante casi doscientos años, el estudio del profesor Soria refleja cómo los moriscos “se quedan y no pasan desapercibidos, sino que habitan en la capital (Granada), prosperan económicamente, van a ser muy ricos y ocupan cargos con gran presencia social en la nobleza, como párrocos, capitanes, regidores, etc”.

Además, señala la investigación, idean una manera de consolidar su permanencia “con relaciones endogámicas, emparentando entre ellos, casándose”, casamientos cristianos producidos hasta 1797 incluso, de los cuales quedan documentos en los registros de los archivos consultados por Soria y que le han ayudado a realizar una radiografía perfecta de la permanencia de estos moriscos a través de sus bodas, testamentos, herencias o actividades económicas.

“Para permanecer deben dejar de ser oficialmente moriscos. Ellos lo fingen y la sociedad que les rodea parece que no lo advierte, que mira para otro lado”, explica el investigador quien constata cómo “un núcleo duro de este grupo van a mantener intacta su identidad morisca hasta finales del siglo XVIII”.

¿Y la Corona qué dice al respecto? “La Corona lo sabe y no le importa. Unos fingen y otros miran para otro lado”, dice el profesor sobre la actitud de los reyes que “se dan por satisfechos con haber eliminado el potencial poder que tenían los moriscos”.

El profesor Soria -que ya había realizado con anterioridad estudios sobre la élite morisca tras la Reconquista, sobre los llamados colaboracionistas con la Corona y sobre la presencia de los moriscos en otras partes de Andalucía- apunta ahora la importancia para la Historia de la demostración de la permanencia de los moriscos tras su expulsión oficial. En Granada, ha quedado demostrado tras su investigación y, en otras localidades -advierte-, “mi intuición me dice que pudo pasar lo mismo”. Pero eso, ya deberá ser objeto de una próxima investigación.

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