'Parking', la película con Belén Cuesta rodada en La Torrecilla, se estrena este viernes en Filmin

Marin Malaicu-Hondrari  | Madero Cubero

https://youtu. be/-flBcCiroBI

Belén Cuesta protagoniza junto a Mihai Smarandache la película Parking, una coproducción entre España, Rumanía y la República Checa que dirige Tudor Giorgiu y que traslada su estreno de las salas de cine a la plataforma Filmin este viernes a causa de la crisis por la Covid-19.

La película, que cuenta en su reparto también con Ariadna Gil, Luis Bermejo y Carmen Florescu, narra la historia de Adrián (Smarandache), un inmigrante procedente de Rumanía que trabaja como vigilante de seguridad en una franquicia de automóviles en Córdoba, con el sueño de empezar una nueva vida y dedicar su tiempo a la poesía. Una noche conoce a María (Cuesta), una mujer infeliz con quien vive una relación apasionada, a pesar de las diferencias culturales y sociales que existen entre los dos.

La historia, que fue película inaugural del Festival de Cine Internacional de Transilvania el pasado verano, se rodó en un concesionario de coches de segunda mano en el Polígono la Torrecilla y está basada en la novela con tintes autobiográficos Cercanías, del rumano Marin Malaicu-Hondrari, un escritor que vivió en Córdoba entre 2002 y 2007. Su viaje a la pantalla ha sido posible gracias a una coproducción entre Rumanía, la República Checa y Andalucía, a través de la productora La Claqueta.

Su protagonista, Adrián, es un poeta, un inmigrante rumano que trabaja de vigilante por la noche en una franquicia de automóviles en Córdoba. El escritor pronto ve su tranquila vida interrumpida por la energética María (Belén Cuesta), y su pasado alcanza gradualmente a su presente. El amor y la literatura salvarán a Adrián.

Marin Malaicu-Hondrari llegó a la estación de autobuses de Córdoba en 2002 sabiendo decir en castellano solo “hola” y “trabajo”, sin papeles y con muy pocos euros en el bolsillo. Hoy es uno de los autores con más prestigio en su país y traductor al rumano de los grandes escritores de las letras hispanas, desde Bolaño y Cortázar a Vargas Llosa. Pero mucho antes de todo eso, desde la estación de autobuses de Córdoba, Marin fue a pedirle trabajo a Rafael Ayuso, que regentaba un concesionario de coches de la Torrecilla, justo pegado al que acoge la localización de la película. Rafael no solo le dio trabajo y el techo de una caravana, “aunque la que han puesto en la película es más grande”, bromea, sino que desde entonces a ambos les une una profunda amistad.

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