Nazario y Ocaña: dos exposiciones para dos transgresores

Ocaña, Camilo y Nazario por las Ramblas de Barcelona |COLECCIÓN NAZARIO Y EL CIBERESPACIO
La Sala Vimcorsa y el Palacio de la Merced exhiben sendas muestras de dos de los representantes de la primera ola de cultura abiertamente gay

Cuando el cadáver del dictador apenas llevaba unos pocos años sepultado, algunos rincones de la cultura en España habían hecho el recorrido de décadas en apenas un puñado de meses. Una corriente -sumergida y transgresora con todo lo que se le pusiera por delante- empezó a correr en círculos y publicaciones minoritarias, además de en galerías selectas.

En medio de aquel maremágnum de recién adquirida libertad, surgieron artistas que llevaron al primer plano su homosexualidad, sin esconderla, reivindicándola y convirtiéndola en partes de las temáticas de sus obras. Algunas de estas piezas pueden verse a partir del martes 28 de junio en la Sala Vimcorsa y el Palacio de la Merced, donde dos exposiciones que recogen las obras de sendos artistas y compañeros que se caracterizan por esta bandera militante y reivindicativa: Nazario y Ocaña.

Sevillanos ambos, Nazario y Ocaña, coincidieron en la Barcelona de los años setenta y primeros ochenta. El primero se convirtió en todo un referente al trasladar al mundo de las viñetas los bajos fondos de la capital catalana. Pasó por algunas de las revistas más emblemáticas del cómic para adultos como El Víbora o Makoki, ideando personajes que se convirtieron en héroes dentro del mundillo, como Anarcoma un barroco detective travestido que bebía tanto de Bogart como de Bacall.

La muestra que se exhibe en Vimcorsa hasta el 28 de agosto recoge el grueso de los cómics y también la faceta pictórica del artista y, en concreto, a la que viene realizando desde 1990 hasta la actualidad. Una obra creativa marcada por los bodegones con objetos libros, discos, flores y la presencia de retratos.

En el Palacio de la Merced, mientras tanto,se acoge la exposición de José Pérez Ocaña, quien se movió por los mismos círculos que Nazario en la Barcelona de los setenta, en la Plaza Real o las Ramblas. En esa emblemática avenida de la ciudad, Ocaña no dudaba en pasearse travestido mezclando iconografía folclórica y religiosa a partes iguales. El artista fue un militante activo por los derechos de los homosexuales, además de militar en movimientos anarquistas. Al tiempo, desarrolló una incipiente carrera como pintor antes de morir accidentalmente en 1983.

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