Llega el momento decisivo del Concurso Nacional de Arte Flamenco

Todo el jurado, al completo | TONI BLANCO

Este domingo se celebró en el Gran Teatro la primera de las cuatro Fases de Opción a Premio del XXI Concurso Nacional de Arte Flamenco. Poco público se dio cita para presenciar a los primeros cuatro finalistas, de los doce seleccionados, que compitieron por alcanzar el prestigioso Primer Premio del histórico certamen cordobés. El jurado lo forman, en el apartado de cante Calixto Sánchez, Mayte Martín y Arcángel; en el de baile Rafaela Carrasco, Isabel Bayón y Farruquito, y en el de guitarra Víctor Monge Serranito, Gerardo Núñez y José Antonio Rodríguez.

En la sección de guitarra Agustín Carbonell Bola realizó minera y soleá por bulerías como toques solistas. En numerosos pasajes de sus composiciones adoleció el guitarrista de la pretendida pulcritud técnica a la que siempre se debe aspirar, sin cuajar con nitidez la intención musical de los toques propuestos. Estuvo denso en puntuales picados y falto de determinación en el recorrido por el diapasón, lo que resto eficacia al mensaje musical. Por malagueñas acompañó el guitarrista a Alfredo Tejada, quién perfiló correctamente el estilo de El Canario para rematar la intervención con fandangos de Granada. Agustín Carbonell Bola empleó escuetas falsetas en un toque que se puede exprimir aún más, limitándose a los acordes exigidos y poco más.

Tientos fue el baile elegido por el guitarrista madrileño para que la bailaora Yolanda Osuna exteriorizara su sentir flamenco en un elaborado y sintético baile, arropada por el cante de Alfredo Tejada y Antonio Campos. En la faceta de acompañamiento al baile tuvo Agustín Carbonell "Bola" mayor soltura técnica y atinados recursos melódicos; sincronicidad con la bailaora y oportunos destellos melódicos para ensamblar movimientos.

Farruca, soleá por bulerías y alegrías fueron los bailes escogidos por Juan Antonio Fernández Barullo para optar a premio. El bailaor sevillano aunó temperamento y técnica, sobriedad y desparpajo en cada uno de sus bailes, surgidos desde una innata vitalidad expresiva asumida en el íntimo ambiente familiar, como quedó acreditado en la soleá por bulerías. Barullo, en éste baile, reveló toda su utilería artística, de innegable valor. Sabe manejarse por el escenario, sacando el máximo rendimiento a la colocación, añadiendo destreza en el zapateado, perfilando el punta y tacón oportunamente, resolviendo pasos en airosos y hasta espectaculares desplantes... Tres bailes que supieron a uno porque el bailaor estuvo en cada uno de ellos rondando idénticos senderos estéticos, reiteración coreográfica tanto en forma como en contenido. Barullo estuvo acompañado a la guitarra por Ramón Amador, el cante de Pepe de Pura e Iván Carpio y los palmeros Antonio Moreno El Polito y Torombo.

El cantaor José Anillo acompañado a la guitarra por Rafael Rodríguez cumplió con los cuatro cantes requeridos desde una actitud cantaora metódica y delicada. En seguiriyas mantuvo la tesitura de quien emprende el camino hacia la interiorización del cante y no el de la eclosión altisonante: volumen por voz. La seguiriya de Tío José de Paula, la conocida Comparito mío Cuco le sirvió como honesto y puntual cierre. En alegrías el gaditano se encontró en la horma de su zapato, medido y sin exabruptos, en correcto destilar de estilos. José Anillo supo moldear su voz desde la mesura, sin rehuir al envite necesario de los tonos álgidos. En la malagueña de El Mellizo mostró lo mejor de sí, manteniendo el pulso de las complejas cadencias de este cante sin decaimiento, desglosando y subrayando los anclajes tonales y melódicos del estilo. La petenera que cantó quedó como un cante más de transición, en menoscabo del repertorio escogido. Rafael Rodríguez le acompañó idealizando añejos sonidos flamencos, pátina sonora que el cante agradeció.

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