La Casa de Sefarad dedica una galería de retratos a grandes mujeres judías de la historia

Imagen de visitantes en la exposición 'Mujeres & Sefarad' de Luis Celorio

La Casa de Sefarad ha inaugurado este fin de semana un nuevo espacio expositivo permanente: la sala “Mujeres & Sefarad”. Esta galería acoge una colección de dibujos -realizados en tinta china y témpera- y pinturas -en óleo sobre tabla- que son obra del pintor, escultor y diseñador Luis Celorio Peinado. Se trata de una exposición de rostros de mujeres cuya característica fundamental, según explica el artista, es que “reflejan una identidad psicológica que se acerca a la tradición del expresionismo”.

“Cada una de estas mujeres contiene una historia singular que debe verse reflejada en su expresión”, ha añadido Celorio. La galería la conforman mujeres sefardíes y judeoconversas. Es decir, que también aparecen personajes literarios cuyas identidades judías y judeoconversas han protagonizado grandes obras literarias de autores de periodos muy diversos como Lope de Vega, Lucie Graves, Vicente Blasco Ibáñez, James Joyce, Francisco Delicado o Amy Levy. Abarcan épocas muy diferentes, desde el siglo X hasta el XX, y perfiles personales variados: costureras, científicas, víctimas de la Inquisición, escritoras y poetas, místicas, médicas, supervivientes, cantantes, cineastas y musas. Unas son anónimas y otras reconocidas, aunque solo sea en los ambientes académicos.

Aparecen por ejemplo en las obras de Celorio la Lozana andaluza, Lunita Laredo, Luna Benamor o Raquel la judía de Toledo, entre las figuras de ficción. También personajes históricos reales como por ejemplo la cantante Francisca Duarte, la mística cordobesa María de Cazalla, la escritora veneciana Sara Copio Sullam, la poeta granadina Qasmuna bint Ismail al-Yahudí, la escritora británica Grace Aguilar y la médica Mencía González. Las obras pasarán a ser la imagen e identidad de estas mujeres, pues muchas de ellas estaban olvidadas, sin rostro y sin historia.

El historiador y fundador de la Casa de Sefarad, Sebastián de la Obra, ha asegurado que “el trabajo de restaurar y recuperar la memoria de estas mujeres ha sido apasionante y sorprendente”. Según ha explicado, en muchos casos “se ha trabajado sobre desechos; es decir, como los traperos de Walter Benjamin: recuperando los objetos, situaciones y personajes que la historia abandona, pero cuyas huellas, si se investigan, nos permiten reconstruir sus identidades”, ha explicado. 

De la Obra también ha señalado que la galería nace del diálogo entre el arte y la historia y del trabajo conjunto de él como historiador y de Celorio como artista. “Las referencias que el historiador da son interpretadas por el artista y los matices en los que el historiador insiste se convierten en elementos de identidad de la mujer pintada”, ha explicado el fundador de la Casa de Sefarad. “La cultura no es otra cosa que el resultado de un proceso de ósmosis, de intercambio, y por eso el proceso para abrir esta nueva sala de la Casa de Sefarad es literalmente un proceso de creación cultural”, ha concluido.

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