BOLETÍN | La policía del reguetón
El Ayuntamiento ha fijado (de nuevo) un horario de música tradicional en la Feria. Hay gente que lo aplaude a manos rotas y gente indignada que lo ve casi como un acto de censura. También quien, muy acertadamente, aclara que no solo no está permitido poner a Bad Bunny de 13:00 a 17:00, si no que, con las bases en la mano, tampoco se puede poner a Bach y Beethoven.
La cosa es que nadie va a la Feria de la Salud (tremendo nombre) a escuchar la -me lo invento- sonata número 15 de un compositor decimonónico, sino a partirse la espalda bebiendo y bailando. También hay quien va a hacer un Pogo (este año, sorpresa, Viva Belgrado ofrece un concierto en la Feria) o a escuchar techno y house (un clásico de los lunes y martes).
En cualquier caso, por encima de los titulares que buscan el click (prohibido reguetón), lo cierto es que no hay nada nuevo en el horario de música tradicional. Es el mismo desde hace años y, de hecho, en 2024, ya estuvimos hablando en este periódico con varios djs sobre esta cuestión y sobre qué distingue (musicalmente hablando) a la Feria de Córdoba de otras.
El reportaje dejaba bastante claras varias cosas: que el debate de las discocasetas llena huecos en la prensa pero los ayuntamientos, sean del signo que sean, nunca se lo toman en serio, y que los cordobeses ya han asumido ese modelo y que, aunque haya quien anhele que Córdoba se asemeje a Jerez o Sevilla, son, de momento, una minoría comparados con quienes disfrutan vistiéndose de flamenco para bailar reguetón.
Ahora, cuidado con lo que uno desea, que puede convertirse en realidad. Este año, la imagen más potente que ha dado la Feria de Sevilla, mal que le pese a algunos, ha sido la de dj Karpin pinchando breakbeat en Gofres Belinda, un puesto que, como un acto de resistencia ante la privatización de la fiesta, se ha convertido en la pista de baile más punk de la capital hispalense durante su semana grande.
Mientras el Ayuntamiento siga manteniendo en sus bases el respiro tradicional en horas de almuerzo (joder, comer en la Feria con las sevillanas a 600 db ya es un horror, imagínate con el Nuevayol) y no pase al plano más prohibitivo (del que históricamente se ha hablado), Córdoba podrá seguir defendiendo su modelo de feria abierta y cosmopolita, en vez de pregonar las presuntas bondades de fingir durante una semana que estamos en las ferias del ganado de principios del siglo XX.
Ambas miradas son coincidentes. Y no excluyentes, por el momento.
En loop
Tengo dudas de si las bases de la Feria aceptarían, entre las 13:00 y las 17:00, esta selección de más de 30 temas de rumba, boogie y disco funk flamenco (y gitano). La selección la hicimos el fantástico Skinnybone Love y servidor hace unos cuantos años, pero sigue bastante vigente.
Son una treintena de canciones de ese delicioso crossover de funk y flamenco que imperó en las discotecas españolas entre los años 60 y principios de los años 80, y que se vendía, sobre todo, en las gasolineras, cassette a cassette. Un buen subidón para las horas muertas en las que la policía del perreo esté vigilando la música en El Arenal.
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