CRÓNICA

La boda entre la vida y la muerte de 'Lucía Di Lammermoor' en el Gran Teatro

Lucía Di Lammermoor en el Gran Teatro

La cola de asistentes a la ópera Lucía Di Lammermoor en el Gran Teatro ha llegado este viernes hasta la calle Cruz Conde. Tantos eran los cordobeses y cordobesas que esperaban a entrar al espectáculo, que uno de los músicos de la Orquesta de Córdoba -a cargo de la que ha corrido la música- se ha parado para preguntar: “¿toda esta cola es para la ópera?”.

Lo era. La lluvia no frenó las ganas de ver el trágico drama de Gaetano Donizetti, que tuvo que comenzar con 20 minutos de retraso por fallos en el audiovisual -indispensable para una ópera-. La obra, protagonizada por Lucía -interpretada por la Soprano María José Moreno-, ha contado con tres actos que han trasladado al público a la Escocia de finales del siglo XVI.

El primer cuadro del acto I, se ha enmarcado en los dominios del castillo de Ravenswood donde el hermano de Lucía, Enrico -interpretado por el Barítono Javier Franco-, conoce su romance con uno de sus enemigos. Una noticia que enfurece a Enrico, que quiere casar a su hermana con un noble para mantener su posición política.

Mientras tanto, Lucía ha confesado a su dama de compañía en unos jardines, que guardan un misterioso y tenebroso secreto, su amor por Edgardo -interpretado por el Tenor Moisés Marín-. Pero el amor entre estos tiene que suspenderse por el viaje de su amante a Francia, antes del cual las alianzas han señalado su compromiso. Aquí, el escenario se ha quedado en negro, dando paso al segundo acto mientras el público ha aplaudido, como ha hecho al final de cada cuadro.

En el segundo acto han transcurrido varios meses en los que Enrico ha organizado el compromiso de su hermana, Lucía, con Lord Arturo Buckland -interpretado por el Tenor José Manuel Montero-. Lucía, enamorada hasta los huesos de Enrico, accede al casamiento alentada por el capellán Raimondo -a quien ha dado vida el Bajo, Manuel Fuentes-.

El drama y la tragedia ya han sido palpables en el ambiente llegados a este momento, cuando en el escenario se han situado los invitados al enlace -el coro- que han esperado impacientes la llegada de Lucía. Mientras el capellán ha alertado, entre mentiras, al futuro esposo sobre el estado de Lucía.

El enlace ha sido interrumpido por Edgardo quien al leer el contrato nupcial firmado por su enamorada ha entrado en cólera. En el tercer, y último, acto -dividido en tres cuadros más- el enlace ha tenido su desenlace. Consiguiendo que el amor y la pena y la ira desembocaran en la locura de Lucía.

El público se ha puesto en pie ante el trágico y exacto final que ha emocionado a más de uno de los asistentes. Los vítores y algún que otro “bravo” -que también se ha dejado escuchar entre los cuadros- se han prolongado durante varios minutos para alabar el trabajo tanto del elenco -dirigido por Francisco López- , como de la Orquesta de Córdoba, dirigida por Carlos Domínguez-Nieto.

El ideal romántico y la unión imposible de Lucía, Edgardo separados por Enrico, volverán al Gran Teatro este domingo 27 de marzo con la obra maestra del director italiano.

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