Los vídeos del Iryo de Adamuz muestran que el descarrilamiento se produjo con el Alvia a 188 metros de distancia
La jueza del Tribunal de Instancia de Montoro, Cristina Pastor Recover, ha recibido el último informe técnico de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el accidente ocurrido en Adamuz el pasado 18 de enero. El documento, de 34 páginas, reconstruye con precisión quirúrgica la secuencia del suceso a través de la sincronización de las “cajas negras” (JRU) de ambos trenes, audios de cabina y las grabaciones de las cámaras de seguridad del tren Iryo.
En las cámaras se ve al Alvia aproximarse. Las grabaciones son de los primeros coches del Iryo, los que no habían descarrilado. La CIAF logra identificar al tren por las ventanillas y saber exactamente a qué distancia estaba del Iryo en cuanto se produjo el descarrilamiento: a 188 metros, lo que hacía imposible la reacción del maquinista y el frenado automático.
La investigación ha determinado que el descarrilamiento del Iryo comenzó a las 19:43:34, cuando el primer eje de su coche 6 pasó sobre una rotura de vía en el punto kilométrico (PK) 318,681. Apenas tres segundos después, la infraestructura detectó los daños y cerró de forma intempestiva la señal S613, que en ese momento protegía el paso del Alvia en sentido contrario.
En el instante preciso en que la señal pasó a rojo, el morro del Alvia se encontraba a tan solo 188 metros de distancia del punto de parada (punto kilométrico 318,128). A pesar de que el sistema de seguridad LZB activó inmediatamente el frenado de emergencia, la distancia era insuficiente para detener el convoy, que circulaba a 217 kilómetros por hora. La colisión final se produjo a las 19:43:42, cuando el Alvia impactó contra la parte posterior del coche 6 del Iryo a una velocidad de 204 kilómetros por hora.
Pánico a bordo y “esquirlas incandescentes”
El análisis del circuito cerrado de televisión (CCTV) del Iryo, que cuenta con cuatro cámaras por vagón, ha permitido observar las reacciones de los viajeros durante el descarrilamiento. A las 19:43:35, solo un segundo después de la salida de vía, las cámaras del coche 8 captaron “esquirlas incandescentes” golpeando las ventanas. Estas partículas procedían presumiblemente del roce violento entre las ruedas descarriladas y las partes metálicas de la infraestructura ferroviaria.
Las imágenes muestran cómo, ante las fuertes vibraciones y movimientos laterales y verticales, los pasajeros y el personal de a bordo en coches como el 1, 3 y 5 intentaron agarrarse a los asientos para evitar caerse debido a la inercia del freno y la inestabilidad del tren. En el coche 7, los vídeos registraron movimientos verticales especialmente fuertes antes de que se cortara la grabación por el impacto.
La rotura del carril como única causa
La CIAF concluye en un informe de 34 páginas que “no se evidencia en los datos analizados que existan anomalías en ninguno de los dos trenes implicados antes del segundo 19:43:33, momento en el cual el coche 6 del tren Iryo circula a la altura del punto de rotura del hilo exterior de la vía 2”. Por este motivo, la CIAF concluye “como causa del descarrilamiento y posterior colisión, la existencia de una rotura de carril a la altura del punto kilométrico 318.681”.
La Comisión sigue a la espera de que con el nombramiento de los peritos independientes por parte de la jueza se puedan iniciar ya las pruebas de laboratorio sobre los carriles extraídos del punto exacto en el que se produjo la primera rotura. El objetivo es saber su estado y a qué se pudo deber la fractura de los mismos. Hasta que no concluyan esas pruebas no se podrá saber con más o menos certeza el motivo de la rotura: falta de mantenimiento o un defecto de fábrica, entre otras hipótesis, que incluyen, incluso, factores climáticos.
La Guardia Civil ha informado a la magistrada que, a fecha de 21 de abril, ADIF aún no ha respondido al requerimiento enviado en marzo para aclarar si los raíles, el balasto y las traviesas de ese tramo de la línea de alta velocidad eran de nueva instalación o materiales reciclados, así como su trazabilidad y certificación.
Además, el acceso a los datos ha sido técnicamente complejo. La Policía Judicial tuvo que recurrir a especialistas de la empresa Hasler Rail para extraer la información de los dispositivos USB, ya que los laboratorios de Criminalística de la Guardia Civil carecían del software específico y las licencias necesarias para interpretar los datos de estos trenes de alta velocidad.
El accidente del pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba) dejó 46 fallecidos y a 155 personas heridas, muchas de gravedad. Una mujer sigue aún en la UCI del hospital de Málaga, en estado crítico.
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