La vera Cruz enriquece su palio y recibe una custodia

Imagen del techo de palio de la Virgen del Dulce Nombre | HERMANDAD DE LA VERA CRUZ

Algunas hermandades siguen avanzando en el enriquecimiento y mejora del patrimonio de la Semana Santa de Córdoba, alabando con sus ofrendas a sus venerados titulares. Una de ellas es la archicofradía de la Vera Cruz, hermandad que sale en procesión el Lunes Santo desde el Campo de la Verdad y que verá este 2018 como avanza el bordado del palio de su titular la Virgen del Dulce Nombre, que cuenta con diseño de José Manuel Martínez Hurtado. Además, para sus cultos, la archicofradía ha recibido la donación de una custodia en la que se expondrá el Santísimo Sacramento.

La novedad del palio, que ha dado a conocer en su página web la corporación, consiste en la realización de una moldura que va a dividir en dos el techo, de manera que la parte que queda entre la Gloria, estrenada en 2017, y dicha pieza irá en el tradicional color granate y la greca perimetral que queda pegando a las bambalinas será, como éstas, de color azul noche. Esta cenefa irá enmarcada en dos molduras bordadas, una de las cuales, la interior, es la que se ha concluido en Morón de la Frontera en el taller de Manuel Solano, que es el autor de los bordados del palio, mientras que la otra lindará en el futuro con las bambalinas.

La nueva moldura tiene unos 5 centímetros de ancho y un volumen bastante elevado, ya que el bordado en hilo de oro fino va relleno de una pieza de madera. El bordado se trata de un galón que se ha interpretado utilizando las técnicas de muestra armada y cartulina y que lleva 24 medallones que lo abrazan y que están bordados en hojilla, cartulina y canutillo, lo que otorga bastante riqueza al conjunto.

Según explicó a EL CIRINEO la hermana mayor de la Vera Cruz, Salud Aguilar, los siguientes avances en el palio (que cuenta desde hace años con el exterior de todas sus bambalinas bordadas en oro) los decidirá la junta de gobierno una vez que concluya la Semana Santa próxima y en función de los donantes del mismo, que son en número de 75 quienes están sufragando su ejecución desde hace más de una década. Sobre las siguientes fases, Aguilar precisó que lo principal es “no dejar comprometida ninguna deuda ni trabajo” al hermano mayor que entre tras ella.

Nuevo manto liso, restauración de la saya y custodia

María Santísima del Dulce Nombre llevará este año también un manto nuevo en terciopelo azul noche que será igual al que ha llevado hasta ahora, deteriorado especialmente por la cera caída de los candelabros de cola del paso. El nuevo manto lo ha confeccionado el taller de Manuel Solano y lleva el mismo encaje en hojilla de oro que el antiguo. También en relación con el ajuar de la Dolorosa del Dulce Nombre, la hermandad ha emprendido la restauración, mejora y pasado a nuevo terciopelo de seda de color granate de los bordados de la saya con la que suele salir a la calle la sagrada imagen. Los trabajos los está realizando Fernando Tendero, hermano de la Vera Cruz, que está pasando, limpiando y enriqueciendo los bordados de la saya que se estrenó en el año 1986 y que fue realizada por él mismo y por Eduardo Heredia.

También habrá novedades el Lunes Santo para Nuestro Señor de los Reyes llevará nuevo un cordón de hilo de oro con juego de borlas que se está haciendo en Casa Rodríguez, en Sevilla. Además, la archicofradía ha confeccionado 15 nuevos hábitos nazarenos y un juego de albas para los acólitos que abren el tramo de la Virgen.

En lo que respecta a la custodia-manifestador, una familia de la hermandad la ha regalado atendiendo al carácter sacramental de la Vera Cruz. La pieza, que se bendice este miércoles 28 de febrero durante el primer día del quinario a Nuestro Señor de los Reyes, es de plata sobredorada, ébano y circonitas. Mide 82 centímetros y ha sido realizada por el orfebre Manuel Valera.

La custodia está dividida en dos partes: la superior representa el ámbito de Dios y más abajo lo creado. Arriba se aprecian dos circunferencias, pues el círculo simboliza la perfección. La cinrunferencia interior alberga el viril, donde se expone Jesús Sacramentado, y la exterior es un sol formado por  unos rayos perpendiculares que tienen en la parte superior una cruz de ébano. “Los rayos representan la luz y la luz, a su vez, simboliza en este caso la fuerza y la verdad”, explica la hermandad en su página web.

Una macolla en la que hay un lirio de pureza y un corazón une a Dios con su creación, en cuyo ámbito aparecen tres ángeles que levantan brazos y manos y alaban a Jesús y representan el mundo celeste.  Más abajo hay un pelícano que es símbolo del amor y el sacrificio de Cristo en la cruz y que es el nexo de unión entre Dios y el hombre. Si se sigue hacia abajo, está el mundo con los continentes, con barcos grabados y con las espigas como fruto. En la peana que lo circunda aparece escrito “Verae Crucis cordubensis sum” (Soy de la Vera Cruz de Córdoba).

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