Condenado en Córdoba a cuatro años de cárcel por abusar de la nieta de su pareja durante la pandemia
La Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a un hombre a cuatro años y un día de prisión por abusar sexualmente de una niña de diez años, nieta de su entonces pareja, durante el confinamiento decretado por la pandemia en 2020. La sentencia también le impone multas por exhibicionismo y provocación sexual, una indemnización de 10.000 euros para la víctima y libertad vigilada.
Según recoge el fallo, los hechos ocurrieron en una vivienda de la capital cordobesa en la que convivían el acusado, su pareja, la hija de esta y sus dos hijos menores de edad, y un tío de la víctima. La niña, que mantenía una relación de confianza con el procesado y llegó a llamarle “abuelo”, tenía diez años cuando comenzaron los abusos. El tribunal ha considerado acreditado que el condenado, un sexagenario, aprovechó momentos de relativa intimidad en la vivienda, fundamentalmente por la noche, para mostrar a la menor vídeos pornográficos almacenados en su móvil.
Asimismo, en una ocasión le exhibió sus genitales y le pidió que los tocara, aunque no ha quedado acreditado que la niña llegara a hacerlo dado que la niña no lo recordaba. A pesar de que la vivienda no era de grandes dimensiones, estos hechos ocurrían sentados ambos en el sofá del salón y semiocultos por una columna cuando el resto de habitantes de la casa se iban a dormir o hacían otros quehaceres.
Una noche calurosa del verano de 2020, la víctima, el acusado y su abuela durmieron en el salón, en un mismo colchón, dado que era la estancia que tenía aire acondicionado. Cuando la abuela se encontraba profundamente dormida, el acusado aprovechó para hacer tocamientos a la menor. Esas actitudes, todavía no valoradas adecuadamente por la niña, ya propiciaron un cierto rechazo hacia el procesado, hasta el punto de que cuando volvía los fines de semana a casa después de trabajar fuera, intentaba no coincidir con él, quedándose en su dormitorio.
La sentencia deja constancia de que la violencia sexual a la que fue sometida la niña dejó impacto psicológico que se manifestó en su propia autoestima, con sensación de culpa, asco o vergüenza. Años más tarde, cuando la menor inició su adolescencia y comenzó a tener relaciones afectivas y sexuales, fue consciente de lo que había sufrido en su infancia. A ese conocimiento contribuyó la formación recibida en materia de educación sexual en su instituto.
Tras el juicio, la Audiencia ha condenado a este hombre a cuatro años y un día de prisión por un delito de abusos sexuales a una menor de 16 años con la agravante de aprovechamiento de una situación de convivencia. Asimismo, le ha impuesto una multa de 4.328 euros por un delito continuado de provocación sexual y otra de 1.440 euros por un delito de exhibicionismo. A esto se suman las prohibiciones de comunicación por cualquier medio y de aproximación a una distancia inferior a 300 metros respecto de la menor, de su domicilio, lugar de estudios o cualquiera en que se encuentre por plazo de cinco años y un día.
Por último, se le ha impuesto cinco años de libertad vigilada, inhabilitación para trabajar con menores durante nueve años, una indemnización a la víctima de 10.000 euros y el pago de las costas, incluidas las de la acusación particular.
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