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A los olivicultores no les salen las cuentas: ya se ha vendido casi todo el aceite de esta campaña con precios cada vez más bajos

Una persona coge una botella de aceite en un supermercado.

Alfonso Alba

14 de septiembre de 2026 20:03 h

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A fecha de 31 de agosto, las almazaras españolas estaban prácticamente vacías. La industria del aceite de oliva ha vendido a la fecha prácticamente toda la producción de la campaña, según los datos que maneja el propio Ministerio de Agricultura. El 95,1% de la producción nacional ya está en manos de las comercializadoras. Hay provincias como Córdoba donde se ha vendido ya el 98% del aceite de oliva producido.

Sin embargo, a los olivicultores no les salen las cuentas. Las comercializadoras están pagando cada vez menos en origen. Tan poco que para muchos agricultores vender con los precios actuales en origen les hace perder dinero. Sus márgenes están por debajo del umbral de la rentabilidad debido al incremento de los costes de producción de las últimas campañas.

Años atrás, España llegó al principio de la campaña de recolección de aceituna (que como muy pronto arranca en octubre aunque quizás se retrase algo por el calor) con poco aceite en las almazaras. Esto provocó cierta tensión en el sector e hizo que los precios se incrementaran. Por pura ley de la oferta y la demanda, a menor producto disponible mayor precio. Pero eso es algo que no está ocurriendo ahora por dos motivos: el primero es que se prevé que la próxima campaña sea mejor que la actual; el segundo, que las comercializadoras están importando aceite muy barato de Túnez para llegar sin problema al enlace entre una campaña y otra.

A 31 de agosto, España había producido 1.301.761 toneladas de aceite de oliva durante la campaña 2025/2026. Las salidas acumuladas de las almazaras alcanzaban ya las 1.237.583 toneladas. Es decir, el volumen que había salido de las almazaras equivalía al 95,1% de todo el aceite producido durante la campaña.

En Córdoba el ritmo de comercialización ha sido todavía mayor. Las 183 almazaras contabilizadas por el Ministerio en la provincia habían producido 246.922 toneladas y habían registrado unas salidas de 241.192 toneladas. El resultado es que el aceite que ya ha salido de las almazaras equivale al 97,7% de la producción cordobesa. Apenas queda, por tanto, un 2,3% de diferencia entre el aceite producido y las salidas acumuladas.

El dato es especialmente significativo porque Córdoba es una de las grandes potencias productoras del país. La provincia concentra aproximadamente el 19% de todo el aceite producido en España durante esta campaña y algo más del 25% de la producción andaluza. Andalucía, por su parte, suma 975.283 toneladas de producción y 945.493 toneladas de salidas a 31 de agosto.

De más de cuatro euros en origen a poco más de tres

La evolución de las cotizaciones durante el último año resulta especialmente ilustrativa. En septiembre de 2025, el aceite de oliva virgen extra se movía en el entorno de los 4,2 euros por kilo. El 18 de septiembre llegó a situarse en 4,02 euros por kilo según los registros de Infaoliva. Después, durante buena parte de la primavera y el verano de 2026, el aceite de oliva virgen extra se mantuvo alrededor de los 3,2 euros por kilo.

Un año después, las cotizaciones siguen lejos de aquellos niveles. En la referencia de Infaoliva correspondiente al 11 de septiembre de 2026, el AOVE se situaba en 3,414 euros por kilo para la referencia de noviembre y en 3,333 euros para diciembre; el aceite de oliva virgen cotizaba a 3,250 euros y el lampante a 3,186 euros por kilo.

Tomando como referencia los aproximadamente 4,02 euros por kilo del aceite de oliva virgen extra de septiembre de 2025 y los 3,33-3,41 euros actuales, el precio se encuentra aproximadamente entre un 15% y un 17% por debajo de aquel nivel. La caída es todavía más significativa si se compara con los máximos alcanzados en la crisis de abastecimiento de las campañas anteriores. El precio del aceite en origen llegó a registrar 8,98 euros por kilo en enero de 2024, en un mercado condicionado por dos campañas consecutivas de muy baja producción: 666.000 toneladas en 2022/2023 y 854.500 toneladas en 2023/2024.

Producir también cuesta mucho más

El precio actual puede parecer atractivo si se compara con los valores de hace apenas unos meses o con los máximos históricos, pero la referencia que importa al agricultor es otra: cuánto cuesta producir cada kilo de aceite.

Un estudio de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO) actualizado en julio de 2026 cifra en torno a cinco euros por kilo el precio que necesitarían percibir los agricultores para mantener la rentabilidad en buena parte de los sistemas de cultivo. Según el estudio, los costes medios de producción del olivar han aumentado aproximadamente un 57% en los últimos seis años: cerca de un 40% entre 2020 y 2023 y otro 12% entre 2023 y 2026. Un precio de tres euros por kilo que hace 15 años podía considerarse satisfactorio ha dejado de ser suficiente para cubrir los costes de buena parte de las explotaciones.

Las diferencias según el tipo de olivar son además enormes. El coste de producir un kilo de aceite alcanza los 5,31 euros en el olivar tradicional no mecanizable, típico de las zonas de sierra. En el olivar tradicional mecanizable se sitúa en 4,67 euros por kilo en secano y 4,18 euros en regadío. Incluso los modelos más eficientes presentan costes superiores a los tres euros: el olivar intensivo alcanza 3,52 euros en secano y 3,20 en regadío, mientras que el olivar en seto se sitúa en 3,17 euros en secano y 3,08 en regadío.

La fotografía resulta así especialmente complicada para el olivar tradicional. Con cotizaciones en origen próximas a los 3,2-3,4 euros por kilo, una parte importante de los agricultores está vendiendo por debajo de sus costes reales de producción.

El propio estudio de AEMO advierte de que, sin un escenario de precios próximo a los cinco euros por kilo, buena parte de las explotaciones tradicionales españolas se verá obligada a producir por debajo del umbral de rentabilidad.

Las importaciones procedentes de Túnez se han convertido precisamente en uno de los principales focos de preocupación para las organizaciones agrarias. OliveA Tradición y Progreso ha denunciado que el incremento de estas compras está contribuyendo a presionar a la baja las cotizaciones que reciben los productores españoles.

Según esta organización, las importaciones de aceite tunecino han aumentado un 85% desde 2016, hasta alcanzar una media anual de unas 123.000 toneladas. En los cuatro primeros meses de 2026, el 96% del aceite procedente de Túnez habría entrado mediante el régimen de perfeccionamiento activo, que permite introducir mercancías de terceros países sin derechos arancelarios bajo determinadas condiciones vinculadas a su transformación y posterior reexportación.

A cierre de junio, España había importado ya unas 202.000 toneladas de aceite de oliva, según los datos citados por OliveA, un volumen equivalente al 92% de lo que la organización esperaba para todo el ejercicio. La organización considera que este aceite importado puede sustituir compras de producto nacional y ejercer presión sobre las cotizaciones en origen. No obstante, se trata de una interpretación defendida por las organizaciones agrarias y no de una conclusión oficial que atribuya por sí sola a las importaciones la caída de precios.

La preocupación ha llegado también a la Junta de Andalucía. El Gobierno andaluz pidió el pasado 2 de septiembre al Ministerio de Agricultura que solicite a la Comisión Europea la suspensión del régimen de perfeccionamiento activo para el aceite de oliva con el argumento de que puede estar generando una distorsión del mercado.

Asaja Córdoba también ha reclamado transparencia sobre los volúmenes de aceite tunecino que están entrando y sobre las condiciones de estas operaciones, ante una evolución de los precios que, a juicio de la organización agraria, no se corresponde con la situación de disponibilidad del mercado.

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