Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
Sobre este blog

¿Tienes algo que decir y lo quieres escribir? Pues éste es tu sitio en Blogópolis. Escribe un pequeño post de entre cuatro y seis párrafos a cordopolis@cordopolis.es y nuestro equipo lo seleccionará y lo publicará. No olvides adjuntar tu fotocopia del DNI y tu foto carnet para confirmar tu identidad. Blogópolis es contigo.

Otras vidas paralelas: Ulises y Eneas, dos héroes a su pesar

El actor Matt Damon, en el papel de Ulises, durante el rodaje de la película 'La Odisea'.

Cristóbal Gómez Benito

14 de septiembre de 2026 20:03 h

0

Tras la destrucción de Troya, Ulises y Eneas comienzan un largo y paralelo viaje. El primero parte como vencedor, el segundo como derrotado. Ulises, con su gente, emprende el regreso a su añorada patria, Ítaca, su reino, su hogar, para reencontrarse con su esposa y su familia, con su pueblo. Tiene un destino claro y regresa a un lugar conocido. Sabe a dónde quiere ir y quiere hacerlo. Eneas huye con lo que queda de su pueblo tras perder la patria. Su destino es incierto y desconocido. Busca un nuevo solar donde construir una nueva patria para los suyos. Pero no sabe adónde arribará para reconstruir ese solar para su pueblo. Pero sus viajes serán por igual largos y aciagos, llenos de penalidades, sometidos a los vaivenes caprichosos de los dioses, sus protectores o enemigos.

En su largo viaje por los confines del Mediterráneo, durante diez años, tratando de regresar a Ítaca, Ulises será víctima de la intervención de una parte de los dioses, enemigos de los griegos y del propio héroe, que harán de ese regreso un larguísimo y terrible peregrinar. Como en las pesadillas, una y otra vez fracasa en su intento de arribar a las costas de su ansiada tierra; cuando más cerca de ella se encuentra, la fatalidad le aleja de nuevo y le procura enormes males a él y a sus compañeros, todos los cuales, excepto el propio Ulises, sucumbirán durante el viaje. Los males que sufren se deben no sólo a la intervención hostil de los dioses enemigos. También serán víctimas de sus propias ambiciones y locuras, que les traerán tantos infortunios no decretados por el destino, como dice Zeus, el padre de los dioses y de los hombres, en el concilio olímpico que autoriza el regreso de Ulises a su patria, sin que por ello se ponga fin a sus tribulaciones. Y Ulises/Odiseo, uno de los primeros aqueos en partir de Troya, será el último en regresar a su patria.

El obsesivo afán de Ulises es el regreso a su reino, a su hogar, reunirse con su esposa y su familia, alcanzar la certidumbre del orden viejo de sus costumbres, de su gente conocida, “deseoso de ver el humo de su país natal”. Es un viajero forzado y muy a su pesar. Es el antiviajero. Su lucha será contra fuerzas descomunales que, una y otra vez, le alejan de ese objetivo y al que opone su propia férrea voluntad de retornar a la patria, deseo por encima de cualquier otro. Y ese afán por el regreso a casa, aliado con la fortuna y con alguna ayuda de dioses amigos, le permitirá escapar de cuantas situaciones de peligro se le presentan, no sin grandes quebrantos y pesares y la pérdida de todos sus compañeros. Pero también le hará sobreponerse a la tentación de los grandes placeres, la eterna juventud, el deseo y la pasión amorosa, como en el episodio con la hermosa ninfa Calipso, que anhelaba tomarlo por esposo y que se olvidara de Ítaca, y con la que pasa muchos años retenido por la diosa en su gruta, en una isla en el centro del mar. Ulises, cuando no yace con Calipso, acude a la orilla del mar y llora desconsoladamente por encontrase tan lejos de los suyos, suspirando por el regreso. El amor que ésta siente por el itacense no es correspondido por el héroe. Y Calipso inducida por Hermes, que le lleva el mandato de Zeus y, apiadada por su desconsuelo, deja partir a Ulises hacia su patria. En otra ocasión, también Ulises, tras más de un año en compañía de la hermosa Circe, decide regresar al igual que el resto de sus compañeros, sabiendo que lo que pueden encontrar, si marchan, es la muerte.

La elección de Ulises es la elección del oikos, de la estabilidad, de la seguridad, del calor familiar, del pasado, del amor conyugal, frente a la efímera pasión amorosa, al amor pasional, la entrega de la amante, al presente dionisíaco, renunciando incluso a la inmortalidad y la eterna juventud, que cambia por la aceptación de la vejez. En la defensa de su protegido, Atenea resaltará su prudencia, su observancia de las leyes naturales y su respeto por los dioses. Pero es también la elección de su condición humana frente a la posibilidad de una vida eternamente joven junto a una bella y enamorada diosa. Calipso no entiende que prefiera afrontar tan numerosos y horribles males por volver a su casa junto a su esposa, “de la que padeces soledad todos los días”, en vez de quedarse con ella, custodiando su morada y siendo inmortal, y siendo ella tan superior a su esposa en cuerpo y belleza. Y Ulises le contesta: “No te enojes conmigo, veneranda deidad, sé muy bien que Penelopea te es muy inferior en belleza y es mortal, pero deseo y anhelo continuamente irme a mi casa y ver lucir el día de mi vuelta”. El heroísmo de Ulises radica precisamente en eso, en esa renuncia. 

* * *

En su lento y sufrido peregrinar por los mares buscando un nuevo solar patrio para los restos de su pueblo, Eneas se ve sometido a las más duras pruebas. El héroe Eneas lleva en su mente una misión histórica, no personal, como Ulises: “Yo soy el piadoso Eneas, cuya fama llega al cielo; que traigo conmigo en mis naves los patrios penates, arrebatados del furor de los enemigos y voy buscando mi patria, Italia, y el linaje del supremo Júpiter, del que desciendo.” Así, Eneas es el héroe nacional, colectivo, cuya vida personal se subordina a un objetivo colectivo, superior: el futuro de su pueblo. Ambos son héroes a su pesar. Ulises, porque no le interesan las grandes misiones, ni la fama, ni el poder ni la inmortalidad. Simplemente quiere volver a su casa. Eneas, porque su empeño no responde a una voluntad nacida en su interior, no porque se sienta fundador o conquistador, sino por piedad, por su obediencia debida a la voluntad de los dioses, por la aceptación resignada de su destino. A diferencia de Ulises, que impone su voluntad de regreso a su patria, en contra del deseo de una deidad, Eneas, sí deseaba terminar con su largo éxodo y asentarse, con los restos de su pueblo, en el reino de Cartago, junto a la hermosa Dido, su reina, que, enamorada de Eneas, le retiene en su corte y desea desposarse con él. Él accede a quedarse al lado de la reina, pero los dioses olímpicos, reunidos en asamblea reclamada por Venus-Afrodita, protectora de los troyanos, intercede a su favor para que pueda seguir su periplo y cumplir con su destino. Y la decisión de los dioses le obliga a partir, en contra de su deseo, dejando a Dido destrozada y desairada, cuyo lamento ha llegado hasta nuestros días en forma de ópera.

La contraposición: El héroe doméstico frente al héroe nacional. El héroe familiar frente al héroe público. El héroe íntimo frente al héroe universal. El héroe de lo cotidiano y de lo conocido, de la certidumbre, frente al héroe de lo excepcional, de lo ignoto, de la incertidumbre. Ambos héroes a su pesar, arrastrados por el aciago destino. Pero ambos coronados, al fin, por el éxito: en un caso, por el feliz regreso al hogar y el reencuentro familiar. En el otro, por llevar a su pueblo a una nueva tierra prometida y fundar una nación.

Eneas representa el sacrificio personal, la renuncia a su individualidad, en favor de un proyecto colectivo, que se le impone y le trasciende. Es el héroe que antepone los intereses de su pueblo según le fija el destino, en forma de la voluntad de los dioses. No es libre y violenta sus impulsos y preferencias para someterse al destino que le han prefijado los dioses. Héroe forzado por las circunstancias que le superan, pero su heroicidad se basa también, como en Ulises, en la renuncia, aunque son renuncias de signos opuestos. Ambos son la antítesis del viajero y explorador, porque viajan y exploran a su pesar, sin quererlo. Ambos son héroes, pero Eneas lo es porque se inmola a sí mismo en favor del grupo, mientras que Ulises lo es por su empeño en decidir libremente lo que desea ser, renunciando incluso a la vida eterna. Afirmación de la vida humana

Madrid, octubre 2003.

Sobre este blog

¿Tienes algo que decir y lo quieres escribir? Pues éste es tu sitio en Blogópolis. Escribe un pequeño post de entre cuatro y seis párrafos a cordopolis@cordopolis.es y nuestro equipo lo seleccionará y lo publicará. No olvides adjuntar tu fotocopia del DNI y tu foto carnet para confirmar tu identidad. Blogópolis es contigo.

Etiquetas
stats