Expertos de Córdoba y Sevilla diseñan una herramienta para identificar el nivel del duelo ante la pérdida de una mascota
Una investigación conjunta entre las universidades de Córdoba y Sevilla ha desarrollado y validado una herramienta para identificar de forma rápida el duelo en las personas que han perdido a una mascota, un ámbito en el que existe un fuerte vínculo emocional, pero también una falta de reconocimiento social que lleva a silenciar y, en consecuencia, a no gestionar el dolor de forma adecuada.
La herramienta, publicada en la revista Research in Veterinary Science, parte de una encuesta desarrollada previamente por la Universidad de Sevilla que valida la gravedad del duelo a través de 20 preguntas. La propuesta de ahora, llamada PBQ-R, reduce el cuestionario y simplifica las emociones a evaluar para convertirla en una herramienta más práctica y de aplicación más rápida que permite a los profesionales de la veterinaria identificar señales de alerta de un duelo complicado con seis preguntas y en aproximadamente un minuto.
“Se trata de una herramienta más fácil para momentos difíciles que debería complementarse con posterioridad con ayuda psicológica”, explica la investigadora de la UCO Pilar Muñoz Rascón. Así, cuando se observen signos de duelo, los profesionales pueden administrar el cuestionario para ver si el duelo se encuentra dentro de los niveles esperados o alcanza una intensidad alta, en cuyo caso se recomendaría el apoyo profesional.
De esta forma, la herramienta es útil para los profesionales veterinarios, quienes con frecuencia se ven expuestos al impacto emocional de acompañar a los tutores de mascotas durante el duelo y a menudo sin una formación específica para dicho acompañamiento.
El estudio ha dado un paso más para ver cómo de diferente se percibe la pérdida de una mascota entre la población en general y entre quienes se dedican a la veterinaria. Los resultados muestran que, aunque los veterinarios presentan una respuesta más adaptativa al duelo, una parte importante continúa encontrando dificultades (por falta de apoyo, incomprensión o dificultad para expresar su dolor con naturalidad), aunque en una proporción inferior al conjunto de la sociedad. Estos factores servirían para orientar intervenciones preventivas y de apoyo dirigidas a la profesión veterinaria.
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