Córdoba y Stuttgart unen a sus jóvenes para honrar siete décadas de historia emigrante
Vivimos a menudo desconectados de nuestro pasado reciente, sin ser conscientes de que las raíces de lo que somos hoy se plantaron con el esfuerzo de quienes tuvieron que dejar su hogar. Hace siete décadas, miles de españoles hicieron las maletas rumbo a lo desconocido para ayudar a levantar una Europa devastada. Bajo la figura de los llamados Gastarbeiter -trabajadores invitados-, muchos cordobeses encontraron en Alemania un destino donde forjar un futuro. Ahora, 70 años después, un grupo de estudiantes del IES Gran Capitán de Córdoba y de la Akademie für Kommunikation de Stuttgart han decidido mirar hacia atrás para entender su presente a través del proyecto 'Destino Alemania'.
La iniciativa nació de la inquietud y del intercambio. Marcos Naz, profesor de Física y Química y responsable del departamento de I+D+i del instituto cordobés, viajó a Stuttgart gracias a un programa Erasmus+. “Nos dimos cuenta allí de que se estaba celebrando el 70 aniversario de la llegada de españoles a Alemania, algo que nos sorprendió porque en España no se había escuchado nada”, relata Naz. Ese olvido colectivo, o esa falta de memoria hacia una fecha tan recordada en Alemania, encendió la chispa para proponer a sus homólogos alemanes viajar a la ciudad califal y conmemorar juntos esta fecha.
El puente no tardó en forjarse. Helma Gómez, profesora de la Akademie für Kommunikation alemana y parte fundamental del proceso en tierras germanas, explica que en su centro los alumnos de Bachillerato cuentan con una asignatura llamada Seminario, cuyo tema central este año eran precisamente estos trabajadores que ayudaron a la reconstrucción del país. El objetivo de trasladarse al sur de España estaba claro. Buscaban investigar la historia de la integración, analizar las raíces migratorias tomando a España como ejemplo y “visibilizar los vínculos históricos y culturales”, detalla la docente.
Lágrimas y testimonios vivos
Durante las últimas dos semanas de este mes de marzo, los jóvenes alemanes han convivido con los estudiantes locales, sumergiéndose en un trabajo de campo con un enfoque completamente centrado en los testimonios de los verdaderos protagonistas. Han entrevistado a familiares, a retornados y a descendientes de aquellos emigrantes. “Cada persona aporta su punto de vista, sin buscar si es positivo o negativo. Queremos escuchar sus emociones sin más que plantear que esos fenómenos migratorios existen y existirán”, reflexiona Marcos Naz.
En este proceso de búsqueda, los estudiantes se han topado con la crudeza y la belleza de la memoria compartida. “Sorprende descubrir cómo se emociona la gente a la que hemos entrevistado”, confiesa el profesor cordobés, asegurando que desprenderse y alejarse de la tierra de uno siempre es doloroso y que “esa casi lágrima que les sale de los ojos nos pone la carne de gallina”. Además de ello, toda esa carga emocional se ha cristalizado en un potente símbolo visual que ha guiado el proyecto: la unión del icónico caballo del Potro de Córdoba con el caballo rampante que protagoniza el escudo de Stuttgart. Dos emblemas del esfuerzo y el trabajo.
Un aprendizaje vital para el futuro
El impacto de 'Destino Alemania' trasciende lo puramente histórico. Para los jóvenes participantes, esta convivencia intercultural supone un simulacro perfecto del mundo globalizado al que se enfrentarán muy pronto. Como bien apunta Helma Gómez, vivir entre dos culturas “suele hacer que los jóvenes sean más flexibles ante formas distintas de pensar, entiendan mejor las diferencias culturales y se adapten con más facilidad a cambios”. Unas habilidades que, recalca, son claves hoy en entornos laborales y sociales cada vez más diversos.
Todo este caudal de emociones, entrevistas y material de archivo vio la luz este jueves 19 de marzo en un entrañable acto de clausura que comenzó mezclando culturas con pestiños y tarta Selva Negra. Un evento donde los propios alumnos alemanes expusieron el fruto de su investigación a través de pódcasts y vídeos, demostrando que los datos no solo están en los libros, sino en las historias de vida. La cita, que culminó a compás de flamenco con el grupo Féminas, dejó momentos de profunda emoción, como cuando el propio profesor Marcos Naz, coincidiendo con el Día del Padre, confesó que este proyecto le ha permitido “cerrar un círculo” con sus propios antepasados alemanes al llevar su apellido.
Todas las partes recalcan que esta cita no habría sido posible sin el firme respaldo institucional. “Esta experiencia no se podría haber realizado sin la ayuda de la Delegación de Juventud”, reconoce abiertamente Marcos Naz. La administración local ha sido la base para organizar el evento y la red necesaria para conectar a personas de múltiples edades. Como concluye Helma Gómez antes de emprender el viaje de vuelta, la experiencia deja “nuevos aprendizajes, amistades y una visión más abierta del mundo”. Una semilla que demuestra que, para saber hacia dónde va la juventud, primero hay que escuchar a quienes ya hicieron el camino.
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