Los dos semáforos de Capitulares, la cámara 'ponemultas' y los peatones valientes

Apertura al tráfico de la calle Claudio Marcelo | MADERO CUBERO

Después de seis meses, el tráfico ha vuelto al entorno de Capitulares (que sigue en obras y que será una calle peatonalizada salvo en sus extremos). Y lo ha hecho con ganas. A diferencia de lo que pudiera pensarse, el tránsito de vehículos ha sido muy similar (pese a que no hay colegio) al de antes del verano, cuando se cortó al tráfico toda la zona por unas obras que durarán, al menos, hasta finales de febrero. Pero era una mañana extraña: los conductores descubrían poco a poco las nuevas señales que regulan su paso y los peatones más valientes se apoderaban de un espacio que ya consideran suyo.

La apertura parcial de Capitulares trae dos semáforos, muchas señales del Stop y de dirección prohibida (algunas se estaban instalando en la misma mañana del martes), una cámara ponemultas y pasos de peatones invisibles. Por ejemplo: ha regresado el semáforo a la calle San Pablo en su cruce con Alfaros. Primer descubrimiento. Segundo: hay un semáforo en Claudio Marcelo esquina con Capitulares. Los dos son necesarios para que los peatones crucen pero también para evitar el colapso de tráfico.

El estreno de Capitulares era también una prueba de fuego para los autobuses de Aucorsa. Por ejemplo, ¿cómo lo hacen para girar en Alfaros y subir Alfonso XIII? De momento, ningún autobús ha tenido más problemas que los de tener que usar mucha fuerza para subir Alfonso XIII tras un giro lento.

No obstante, sí que se ha observado un pequeño detalle (que advertían los responsables de la obra) en el giro de Claudio Marcelo a Diario de Córdoba. La diferencia entre el acerado y la calzada no está clara: el pavimento está al mismo nivel. Por eso, se sopesa la posibilidad de colocar maceteros para evitar que los vehículos (muchos ya lo estaban haciendo) invadan una zona reservada para los peatones. Además, el pavimento en la acera es más frágil que en la calzada, lo que podría provocar problemas al poco de estrenar la calle.

Entre los comerciantes y vecinos surgían muchas dudas que se resumían en una: la cámara ponemultas. ¿Quién puede y no puede pasar por ella? El Ayuntamiento aún no ha aclarado si se ha activado o no, y tampoco si ha repartido las tarjetas entre los nuevos residentes afectados por su traslado hasta la mitad de la calle Alfaros (hasta verano estuvo en Diario de Córdoba), pero sí que ha comunicado a los comerciantes y hosteleros que sus clientes podrán sobrevapasarla sin problema (y sin sanción). Al menos, hasta nueva orden.

Pero el paseo más curioso era el de los peatones, que de forma inconsciente se apropiaban de un espacio en el que no había vehículos y que consideraban suyo. Una gran plaza ha surgido junto al templo de Claudio Marcelo y pese al tráfico ya abierto eran muchos los que decidían apropiarse de la zona. Poco a poco.

En cuanto a los usuarios de Aucorsa, muchos de los vecinos del centro respiraban. De nuevo veían el regreso de autobuses a las Tendillas, a San Pablo o a la calle Diario de Córdoba. Las pantallas que anunciaban el tiempo de llegada de los buses se volvían a iluminar y las paradas se llenaban de gente. Incluso alguno de los autobuses iba más cargado de lo habitual para ser un día entre festivos.

Un vistazo al mapa de cómo queda todo el entorno del Ayuntamiento permite vislumbrar, antes de nada, la isla de circulación en que se convierte Capitulares, que sigue levantada por los albañiles y que seguramente no volverá a ver pasar vehículos por delante del Consistorio.

En su radio, además, solo habrá tráfico restringido, tanto en la calle Alfonso XIII (hasta la calle Carbonell y Morand, que sigue siendo restringida hasta su salida por Torres Cabrera) como en la calle Claudio Marcelo.

Además, varias calles de tráfico restringido cambian de sentido con la nueva fase de las obras. Así, por Alfonso XIII se circulará hasta la calle Diego de León y su entrada a Tendillas. Lo mismo ocurre con la calle San Fernando, que vuelve a ir en dirección descendente al río y que se convierte en una de las grandes salidas de tráfico para los vecinos. Por ejemplo, aquellos que vivan en Pedro López y el entorno de la Corredera solo tendrán esta larga calle -o Gutiérrez de los Ríos- para poder salir.

Con circulación totalmente abierta queda la calle Realejo hasta San Andrés. En esta iglesia los conductores sin licencias especiales solo podrán girar a la derecha por la calle Hermanos López Diéguez hasta Santa Marina; o a la izquierda por Fernán Pérez de Oliva hasta Gutiérrez de los Ríos.

En la zona de la Corredera se marca un trazado específico para la carga y descarga de los numerosos bares y restaurantes. Su acceso será por Claudio Marcelo, siendo el tramo de Rodríguez Marín de doble sentido.

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