Repique de campanas para la Virgen de las Tristezas

Peregrinación con la Virgen de las Tristezas a la basílica del Juramento | ÁLEX GALLEGOS

A tres semanas de la Cuaresma, la hermandad del Cristo del Remedio de Ánimas dejó en la tarde de este sábado estampas y sentimientos muy propios de esa cofradía y otros novedosos con motivo del Año Jubilar del Sagrado Corazón de Jesús, al que se consagró Córdoba hace 90 años. Y es que la cofradía peregrinó con Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas hasta la iglesia del Juramento de San Rafael, a la que acudió por primera vez la titular de la corporación de San Lorenzo.

No fue largo el trayecto pero sí muy simbólico el caminar hacia este lugar, declarado templo jubilar, por parte de los hermanos de Ánimas. Buen ejemplo de que era esta cofradía la que estaba en la calle eran los faroles que portaban varias parejas de hermanos abriendo el cortejo que rezaban el rosario o los cantos del Stabat Mater tras la Virgen que en esta ocasión se alternaron con otros como el Nada te turbe de Santa Teresa.

Pero también hubo elementos nada habituales que esta vez la rodearon. Ante la Virgen de las Tristezas iba un cuerpo de acólitos con ciriales (los de María Auxiliadora), cosa que no ocurre el Lunes Santo, y la Virgen salía sobre parihuelas hechas para la ocasión con la única saya blanca que tiene y que se le pone para la Solemnidad de Todos los Santos. Llevaba su manto negro de estrellas.

Al salir repicaron las campanas, no hubo toque de duelo como es lo normal cuando sale esta hermandad. Pasaban varios minutos de las siete de la tarde y ante la Virgen iban, además de sus hermanos, representaciones de las cofradías del Calvario, la Entrada Triunfal, Universitaria, San Rafael, Prendimiento, el Carmen de Puerta Nueva y el de San Cayetano, la Asociación de María Auxiliadora y la agrupación parroquial de la Salud.

Iba la sagrada imagen con el Inmaculado Corazón de María en su pecho al igual que el Lunes Santo. Tenía también mucho significado, y es que este paralelismo con el Sagrado Corazón de Jesús por el que se celebra el Año Jubilar es el que ha hecho que Ánimas peregrine a San Rafael con su Dolorosa y no con el Crucificado. Otro detalle que se pudo observar, como todos los que cuida al máximo esta cofradía, fue que el estandarte sacramental iba escoltado por cera roja y no blanca que era la que llevaban los demás hermanos.

Además, la hermandad fue con su titular al tratarse de un templo cercano el del Juramento, con lo que se pretendió facilitar la participación de toda la feligresía, de jóvenes y mayores, que no habrían podido ir hasta las Ermitas que es donde se pensó en un primer momento acudir por parte de Ánimas. El acto estuvo por tanto abierto a todo el mundo que quiso sumarse como había pedido la parroquia.

Aunque salió de San Lorenzo con algo de luz, a la Virgen de las Tristezas se le hizo de noche camino de San Rafael, donde entró pasadas las siete y media acompañada por muchos fieles que acudieron al traslado. Ya en el Juramento quedó situada a un lado del altar sobre su parihuela que iba exornada con rosas de color rosa y orquídeas blancas. Tras la misa que ofició el párroco de San Lorenzo, Rafael Rabasco, la Virgen regresó a su sede canónica.

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