La marcha de Phármula sitúa a Pérez Giménez al borde de la liquidación

Fábrica de Pérez-Giménez en Almodóvar. | MADERO CUBERO
El juez de lo Mercantil encarga un informe a los administradores sucursales para analizar la situación en que queda la empresa

Los sindicatos lo venían barruntando desde hace días. LPG Phármula, la empresa adjudicataria de laboratorios Pérez Giménez no tenía liquidez para hacer frente a la compra de la firma del calmante vitaminado, concursada desde hace algo menos de un año por el estado de ruina en que la han dejado sucesivos gestores.

Finalmente, Pharmula ha entregado un escrito al titular del Juzgado de lo Mercantil de Córdoba, Fernando Caballero, en el que le explica que la falta de financiación encontrada en los bancos y en las administraciones le obligan a delegar su intención de comprar la empresa.

Ahora se abre un nuevo proceso de incertidumbre para Pérez Giménez y sus trabajadores. Fernando Caballero ha pedido a los administradores concursales que elaboren un informe en el que expliquen la actual situación de la firma. Mientras tanto, se reactiva el plan de liquidación que encargó el juez y que no es sino una hoja de ruta con distintas fases. En las primeras, los administradores tratarán de seguir vendiendo la empresa como una fábrica en funcionamiento. Pero la última fase de este proceso que ahora se abre no es otro que el desguace y venta de los activos de la empresa al mejor postor para pagar sus deudas.

Hace unos días, el sindicato UGT alertó de que “la no aceptación de las condiciones aprobadas por el Juzgado de lo Mercantil en el plan de liquidación (...) sitúan en una gravísima situación a Laboratorios Pérez Giménez y provoca que aquel único inversor tecnológico que cumplía con los requisitos de la compra y garantizaba la totalidad del empleo y aportaba carga de trabajo suficiente para la viabilidad de la compañía tenga que renunciar al compromiso de compra con las condiciones pactadas en la venta”, dice el sindicato en una nota de prensa.

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