Turismo de “supervivencia” en Córdoba ante el aviso rojo por calor más tempranero de su historia
Córdoba vive este martes una jornada sin precedentes. Con la activación del aviso rojo por temperaturas de hasta 44 grados, la Campiña cordobesa registrará de 13:00 a 21:00 su aviso rojo más tempranero de la historia, superando los récords anteriores del 26 de junio de 2023 y el 29 de junio de 2015. Lejos queda la situación de 2025, cuando estas alertas solo se activaron en pleno agosto. Pese a todo, Córdoba sigue contando con turistas a los que no les ha dado más remedio que adaptar los planes a otros horarios.
A pesar de la amenaza del termómetro, el entorno de la Mezquita Catedral presentaba desde bien temprano un aspecto de gran actividad. Grandes grupos de turistas se agolpaban en las puertas del monumento para aprovechar las horas de menos calor. Durante las primeras horas ha corrido una leve brisa que ha hecho menos duro el tiempo de espera en las colas. El perfil del visitante en esta jornada es marcadamente internacional, con gran presencia del turismo asiático, así como numerosos grupos de estudiantes extranjeros y jóvenes que se encuentran en la ciudad realizando su viaje de fin de curso.
Para los visitantes, la estrategia es una cuestión de supervivencia. Bárbara, una turista llegada desde Barcelona con su hijo, su pareja y sus padres, confiesa que el impacto térmico al bajar del AVE este lunes al mediodía fue “sorprendente”. Por ello, la planificación de esta familia se ha vuelto milimétrica: “Salir a las 7:00 o así, entrar en la Mezquita para la visita guiada y, para la parte más dura, hotel, aire acondicionado y piscina hasta la tarde”. Mañana pretenden estar en el Alcázar a primera hora para evitar el calor sofocante que empieza a arreciar a las 10:30 de este martes.
Sin embargo, no todos los visitantes son tan previsores. Joaquín, uno de los seis guías turísticos que trabaja hoy en el entorno del monumento, relata con preocupación que, aunque intentan agrupar las visitas privadas a primera hora, hay clientes que “no son conscientes del calor que hace en Córdoba”. Esto ha llevado a que él y sus compañeros tengan que trabajar a las 17:00 de este martes, en pleno aviso rojo. “Hay veces que, incluso, a mitad del tour, los clientes deciden que ya no quieren seguir”, explica Joaquín, destacando que el interior de la Mezquita-Catedral es el lugar más “fresquito” y seguro para trabajar en estas condiciones.
Junto al Obispado de Córdoba, Carmen y Luis -una pareja de artistas de 76 años que lleva décadas viviendo de la pintura- montan su puesto de pintura artesana a las 9:00. Sin embargo, ella es tajante: “A las 12:00 tengo que salir corriendo” para poder estar comiendo en casa a la 13:00. Pese a todo, da gracias por el puesto que tienen, ya que “durante ocho años estuvimos en el Arco, una zona muy calurosa porque el suelo de mármol hace que suba el calor acumulado”. A pesar de estas condiciones climáticas, Luis considera un “lujo” tener su estudio en pleno corazón monumental de Córdoba, aunque admite que este martes apenas hay público.
En esta batalla contra el sol, el Centro de Recepción de Visitantes (CRV) se convierte en un oasis en este punto de la capital cordobesa. Aunque este año se le ha denominado oficialmente como “refugio climático”, la realidad es que desde su apertura ha servido como un oasis donde los turistas pueden parar a descansar y refrescarse.
Entre las medidas que acordó este lunes el Ayuntamiento con motivo del aviso rojo por calor ha sido la prohibición de circulación para los coches de caballos entre las 14:00 y las 19:00. Antonio, un cochero, acata la medida con resignación. Tal y como explica a Cordópolis, los 24 coches de la ciudad se dividen en dos grupos para turnarse, y hoy solo pueden trabajar hasta las 14:00. Hasta la entrevista con este periódico, él y su yegua Farándula aún no ha realizado ningún paseo. “A las 13:30 ya marcho para casa”, afirma, consciente de que en esta temporada el sol es el dueño absoluto de las calles cordobesas. En la zona del Alcázar de los Reyes Cristianos, otros dos cocheros están apostados a la espera de que algún turista se “anime” a circular bajo el calor cordobés. Hablamos con uno mientras limpia su caballo. Nos cuenta con amargura que la jornada está siendo muy floja y que “ya mismo nos marchamos para casa sin trabajar”. Rechaza ser fotografiado a no ser que reciba 100 euros a cambio. “No te voy a dar el trabajo gratis. Iros a mamarla”. Será el calor, que agria aún más el carácter, o tal vez sea, simplemente, la falta de educación.
Son casi las 12:00 y el calor empieza a apretar. Por el Puente Romano siguen circulando turistas mientras que los cordobeses salen a la calle exclusivamente por necesidad, como son los trabajadores de la zona. Hoy, la vida se abona al aire acondicionado.
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