El agua vuelve a dejar de correr por los Baños de Popea

Los Baños de Popea, este mismo martes.

El sonido del agua corriendo no ha durado ni cuatro días en los Baños de Popea. El histórico temporal de lluvia devolvió la vida a este idílico paraje de la Sierra de Córdoba, que se secó este verano y que se llenó de aguas residuales. Tras meses de sequía y de un aspecto desolador, el agua volvió a su lugar y el popular salto de los Baños de Popea recobró la vida. Pero ya la ha perdido.

Según ha podido comprobar este periódico, los arroyos de la zona han vuelto a dejar de fluir de manera notable. El agua caída apenas ha generado más escorrentías y en su mayor parte es absorbida por los acuíferos de la zona, prácticamente agotados tras este verano. Al sumergirse en la tierra, los arroyos apenas si manan y los Baños de Popea y el Bejarano han vuelto a retraerse.

El déficit hídrico en la zona sigue siendo tan grave que un temporal que ha dejado acumulados en cinco días nunca vistos en los últimos 12 años apenas si se ha notado en los embalses. Los pantanos del Guadalquivir en la provincia de Córdoba apenas han aumentado sus reservas en un 1%, como informaba este martes este periódico.

Este verano, por primera vez en décadas, el Arroyo Bejarano se secó por completo. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha abierto un expediente para saber qué es lo que está pasando en la zona, rodeada de muchas parcelaciones. Los técnicos han comprobado que los Baños de Popea, uno de los paraísos fluviales de Sierra Morena, habían sufrido graves daños este verano. Sus aguas habían sido sustituidas por vertidos procedentes de parcelaciones cercanas. El cauce del arroyo que suministra agua también ha bajado de manera notable, con unos acuíferos bajo mínimos. Esto ha hecho que la turbidez de las aguas haya sido más intensa y que haya afectado a la flora y la fauna del cauce.

Este paraje, en un entorno declarado Reserva Natural Fluvial, se ubica en el tramo final de los arroyos Bejarano y del Molino, en las proximidades a la barriada de Santa María de Trassierra. La fuerza del agua por esta zona fue aprovechada siglos atrás, como muestran los vestigios de molinos.

Aunque no se puede afirmar hasta que no concluya el expediente, desde hace años diversos colectivos ecologistas y medioambientales señalan que los acuíferos de la zona han descendido de manera muy notable por la proliferación de pozos. Precisamente, que los Baños de Popea hayan dejado de manar agua apunta a una de esas evidencias, los pozos se están rellenando, de la misma manera que lo hacen los acuíferos, y hasta que no se llenen lo regresarán las escorrentías.

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29 de diciembre de 2021 - 05:45 h
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