Más lluvia para seguir llenando los embalses

Los paraguas van a tener que seguir abiertos | TONI BLANCO

El tiempo en primavera puede llegar a ser un compendio de todos los fenómenos meteorológicos. Calor, frío, sol, lluvia y nieve que suelen tener en el mes de abril un armario donde todo cabe, donde todo es posible. Pasar casi del tórrido verano al más crudo invierno casi sin solución de continuidad. Un vaivén entre temporal y temporal propio del caos atmosférico que suele caracterizar el mes en el hemisferio norte, y que marcará la tónica meteorológica de los días que están por llegar.

De la manga corta a la lluvia y el frío

A nivel sinóptico, los días que vienen van a estar marcados por un abrupto cambio de los centros de acción que van a determinar el tiempo en la península Ibérica. A grandes rasgos, pasaremos del dominio de las altas presiones a una tendencia depresionaria muy acusada a partir de las últimas horas del viernes, que volverá a traer el paso continuado de frentes que irán barriendo nuestro territorio desde el fin de semana.

Así, mientras que durante la presente jornada se espera un acusado ascenso de las temperaturas, que podrían volver a superar los 25 °C en puntos del valle del Guadalquivir, desde el sábado tocará volver a sacar el abrigo y tener bien a mano el paraguas. Y es que desde el viernes, la sustitución de masas de aire sobre la península Ibérica como consecuencia de la llegada de una borrasca al litoral gallego, conllevará un nuevo descenso brusco de las temperaturas, y lo que es más importante, un prolongado episodio de lluvia que servirá para seguir llenando los embalses.

Así, el primer envite, el que nos afecte el fin de semana, dejará precipitaciones generalizadas durante la mañana del sábado, ante el paso de un frente bien definido, que aunque no promete dejar importantes acumulados, sí que servirá para abrir de nuevo la puerta al tiempo inestable. Inestabilidad que tendría continuidad durante el resto de la jornada con lluvias más débiles y dispersas, y en especial con un marcado descenso de las temperaturas que tendría continuidad durante el domingo.

Vuelta al carrusel de borrascas

Aún es pronto para definir la magnitud del nuevo episodio de lluvias. Difícil, improbable, imposible parece que se vuelva a repetir, tan inmediatamente, un episodio como el histórico marzo de 2018 y que ayer Miguel Moya analizase pormenorizadamente. Pero aunque lejos de los impresionantes registros, lo cierto es que desde el sábado parece que se abrirá de nuevo un grifo sin intención clara de ser cerrado.

El anticiclón de las Azores sigue dando muestras de debilidad, con episódicos ascensos de su dorsal, pero sin la potencia necesaria para ejercer de poderoso bloqueo a las borrascas atlánticas. Un ingrediente combinado al dominio de las altas presiones al norte de Islandia, y que dejan de nuevo a nuestro territorio como puerto de llegada de borrascas con largo recorrido marítimo.

Un dibujo atmosférico en el Atlántico Norte que dará continuidad a las lluvias de sábado y domingo, con una nueva semana de lluvias continuadas y que podrían tener en la jornada del lunes, un primer cenit que muy posiblemente vuelva a salpicar el mapa andaluz de avisos por precipitación acumulada. Vuelven las borrascas, vuelve la lluvia.

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