Julio

Julio Anguita, el maestro, en una clase en la Universidad.

Intentar escribir sobre un amigo que acaba de irse y agolparse los pensamientos, las palabras, es todo uno.

Julio tuvo la generosidad de compartir conmigo el sentido más profundo y leal de la amistad, de dejarme ver su talla humana, su cariño y su sencillez, esa huella que conformaba su personalidad en la cercanía, que guardaba para los suyos y se quedaba fuera de foco de su rotundo perfil público.

Además del político insustituible, se ha ido el amigo, el que mostraba su pasión por la vida a cada sorbo de café compartido, el que amaba la enseñanza sobre todas las cosas, con quien aprendías en cada momento y hacía de cada charla una lección magistral. Pero, sobre todo, se ha ido un referente de rectitud y honestidad en la vida.

Hoy he recordado su sonrisa. Esa que no aparece en la mayoría de las fotos de sus actos políticos, pero que sí retrataba su cercanía, su sensibilidad, su cariño y su humor. Hoy he recordado el brillo de unos ojos, iluminados siempre con la verdad de sus palabras y la pasión por la vida, con la valentía de decir 'te quiero' a quien profesaba su amistad sincera, de entregar su corazón.

Allá donde esté, ojalá haya sonreído al escuchar ese aplauso de sus vecinos que, a la caída de la tarde, con infinito respeto y profundo agradecimiento, le han querido abrazar por última vez.

Etiquetas
stats