Herminio Trigo: “Nuestra etapa fue la de asentar la democracia”

Corporación municipal en 1987.

En la semana en que se cumple el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas en los ayuntamientos del 3 de abril de 1979, CORDÓPOLIS ofrece una serie diaria de entrevistas con todos los alcaldes y alcaldesas que ha tenido Córdoba en estas cuatro décadas, a excepción de Andrés Ocaña, fallecido en 2017.

Cada uno de ellos responderá a una serie de preguntas sobre su experiencia al frente del Ayuntamiento en su mandato, con las que dibujar los cambios en este tiempo en la política municipal. Este martes es el turno de Herminio Trigo, que estuvo al frente del Consistorio entre los años 1986 y 1995.

PREGUNTA. Cuando tomó posesión como alcalde, ¿cuál creyó que era la principal misión que debía cumplir al frente del Ayuntamiento?

RESPUESTA. Yo asumí la Alcaldía en unas circunstancias especiales, puesto que fue debido a que Julio Anguita dimitió antes de finalizar su mandato, por tanto mi deber era continuar la ejecución del programa con el que nos presentamos a las elecciones. Cuando salí elegido en 1987, me propuse desarrollar el Plan General de Ordenación Urbana, hacer que Córdoba destacara en el campo cultural y conseguir que el nuevo trazado ferroviario y la estación fueran una realidad. Estos ejes principales los desarrollamos con el concurso de la ciudadanía con la que debatíamos los distintos proyectos que queríamos llevar a cabo.

P. ¿Qué fue lo que más le llamó la atención del funcionamiento del Ayuntamiento?

R. Cuando llegamos al Ayuntamiento en 1979, éramos unos novatos en la gestión política que desconocían el funcionamiento del Ayuntamiento. Lo que más me llamó la atención fue la profesionalidad con que desempañaban sus tareas los funcionarios y la ayuda que nos prestaron para que pudiéramos llevar a cabo nuestra gestión. Tal vez fuese por nuestra ignorancia administrativa y porque encarrilaron nuestro ardor de cambiar muchas cosas para hacerlas posibles.

P. ¿Cuál fue la principal dificultad a la que se enfrentó?

R. Tropezamos con dos grandes dificultades, las escasas competencias que tenían los ayuntamientos para poder llevar a cabo los cambios que queríamos realizar (aunque la nueva ley del PP las ha limitado aún más), y la escasez de recursos. La primera se podía sortear bien y atendíamos las demandas que nos hacían los vecinos aunque fuesen competencia de otras administraciones. La segunda era más complicada de resolver, sin poder contar con los recursos económicos necesarios, tuvimos que recurrir al endeudamiento.

P. ¿Cómo fue la relación como alcalde con la sociedad durante su mandato?

R. Ahí sí que se marcaron diferencias importantes. Se creó un modelo de participación ciudadana que facilitó notablemente las relaciones de los ciudadanos con el Ayuntamiento y que aún funciona. Intenté que nadie quedara al margen en su relación con el Ayuntamiento, especialmente aquellos sectores que no estaban encuadrados en el Reglamento de Participación que se elaboró.

P. ¿Qué medida que tomó durante su mandato le produce más orgullo? ¿Y cuál más frustración?

R. Sin duda alguna resolver el problema de la estación. Cuando el Rey la inauguró el 9 de septiembre de 1994, fue el día más feliz de mi mandato. Por cierto, este año se cumplen 25 de aquel acontecimiento. En mi paso por la Alcaldía resolvimos bastantes problemas pendientes de la ciudad, instalaciones deportivas, actividades culturales, traslado de la Feria a El Arenal, declaración del Centro Histórico como Patrimonio de la Humanidad, Puente del Arenal, Museo de Etnobotánica, Mercacórdoba, remodelación del mercado de la Corredera, la adquisición de los cuarteles de Lepanto y Artillería, la Estación Depuradora de Aguas Residuales, la iluminación de la Mezquita-Catedral y algunas cosas más.

No tuve la sensación de haber perdido el tiempo ni de habernos dejado algo atrás, no tuve, por tanto ninguna frustración, aunque sin duda hubo cosas que hicimos que no salieron como queríamos. Es lo que tiene priorizar el diálogo sobre la imposición. Y sin duda se quedaron cosas pendientes.

P. ¿Se arrepiente de alguna decisión que tomó? ¿Cuál?

R. No me arrepiento de nada de lo que hicimos. Trabajamos mucho y lo hicimos con el concurso y el apoyo de la ciudadanía, que no solamente estaba totalmente informada de los proyectos sino que aportaba su visión que era tenida en cuenta a la hora de ponerlos en práctica. El uso que hago del plural, no es mayestático, es porque las realizaciones de mi mandato fueron posibles debido a que conté con unos formidables equipos de compañeros y compañeras muy capacitados y entregados a la tarea de superar los difíciles retos que nos pusimos por delante.

P. ¿Qué diferencias ve entre la política municipal de su época y la actual?

R. Nuestra etapa fue la de asentar la democracia y como toda época de transición requirió que todos aprendiéramos cómo funcionaba el nuevo sistema. Tuvimos la misión de demostrar sus excelencias con la resolución de los problemas más acuciantes, que eran muchos, y hacerlo con la participación de los vecinos. Era aplicar otra forma de gobernar.

Ahora la situación es bien distinta, los problemas ciudadanos son de otra naturaleza, aunque sus soluciones también requieren diálogo y firmeza. Sin duda es el desempleo el problema más grave que padecemos, pero su solución no está en manos del Ayuntamiento.

P. Un consejo para el camino que emprenda la próxima Corporación municipal a partir de mayo de 2019.

R. No suelo aconsejar a nadie que no me lo pida. Pero si en algún momento me lo demandan estaría dispuesto a aportar mi experiencia por si se considera de utilidad.

Una reflexión final: nosotros luchamos por conseguir un espacio de derechos y libertades sobre el que ahora se ciñen algunos nubarrones. Es necesario que, desde la responsabilidad política que se obtenga el próximo mayo, se tuviera esto en cuenta y actuar en consecuencia. En este terreno conquistado no se puede dar ni un paso atrás.

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Publicado el
2 de abril de 2019 - 04:05 h
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