Guía práctica de huertos urbanos para Ayuntamientos

El presidente de la Fundación Cajasur planta un limonero en un huerto urbano impulsado en marzo en el Sector Sur | RAFA MELLADO
La Diputación y la UCO presentan un libro que oriente a los Consistorios sobre cómo ordenar las pequeñas explotaciones agrícolas en las ciudades

Solares abandonados o en desuso. Parcelaciones vacías en las puertas de las ciudades. Los núcleos urbanos y sus inmediaciones pueden ser lugares perfectos para que crezcan los tomates, las habas, las lechugas o las berenjenas. Los huertos urbanos ya no son un fenómeno tan incipiente. Desde hace años, su desarrollo viene incrementándose al mismo tiempo que lo hace la crisis económica. Aumenta el número de vecinos que reclaman recuperar espacios para su pequeña explotación agrícola, no solo como un medio de obtener alimento o un producto para el pequeño comercio, sino como una forma de acercarse de nuevo a la naturaleza o una realización personal. Pero la proliferación de iniciativas plantea un reto a los Ayuntamientos. Y por ello, el delegado de Agricultura y Medio Ambiente de la Diputación, Julio Criado, el profesor de Horticultura de la Universidad de Córdoba (UCO) Juan Enrique Castillo y el catedrático de Producción Vegetal de la UCO, Luis López Bellido, presentaron este viernes el libro Modelo de gestión de huertos urbanos, destinado a los consistorios de la provincia.

El Modelo de Gestión de Huertos Urbamos se ha desarrollado en el marco de un convenio entre el grupo de investigación de Agronomía de Cultivos herbáceos de la Universidad de Córdoba y la Diputación. “Este convenio es heredero de otro por el que se buscaban las hortalizas autóctonas en todos los pueblos de la provincia por el que se elaboró un banco de germoplasma de semillas autóctonas con más de 200 entradas conservadas para que puedan germinar”, recuerda el profesor López Bellido. “A partir de allí surgió el tema de los huertos urbanos, una idea vieja que ha servido en muchos lugares del mundo en momentos de crisis pero que además tiene un fin socailambiental y la ventaja de ocupar terrenos que están en desuso”, apunta el experto. “Lo que se trata es de que esto no sea una anarquía y se reglamente por parte de los ayuntamientos”, zanja el catedrático.

Este documento se ha desarrollado con la colaboración de del Ayuntamiento de Cabra que es pionero en la implantación de la actividad agrícola en la ciudad. “Un huerto urbano tiene que ser rspetusoso con el medio ambiente, siguiendo una estrictas normas de productos autóctonos, dando prioridad a la producción orgánica para que no haya residuos”, explica López Bellido. “La idea es que lo exploten los vecinos, los consuman o los vendan en los mercados locales, que van muy ligados a este fenómenos y que debemos luchar por reservarlos”.

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