El Gobierno homenajea este sábado a Juan Romero, cordobés y último superviviente de Mauthausen

Juan, con la carta del Gobierno francés en la que se le comunicación la concesión de la Legión de Honor, en 2016.

Juan Romero, el cordobés de 101 años y último superviviente republicano de Mauthausen, será homenajeado este sábado por el Gobierno de España. Según ha adelantado eldiario.es, será la vicepresidenta Carmen Calvo la que acuda hasta la localidad francesa de Aÿ, lugar de residencia de Romero, para entregarle, en nombre del Gobierno, la declaración de reparación personal.

Éste será el primer reconocimiento que le hará España ya que el país galo ya le otorgó la Legión de Honor francesa. En un principio, tal y como publicó este periódico, el acto estaba programado para el mes de mayo, siempre y cuando la situación sanitaria del país francés lo permitiera. No fue así y el Gobierno ha tenido que posponerlo.

Juan apenas tenía 17 años cuando estalló la Guerra Civil Española. Perteneció a la 33 brigada del XV Cuerpo de Ejército y luchó en la sierra de Guadarrama, Brunete, Guadalajara y Teruel. Especialmente dura para Juan fue la batalla de El Ebro, en la que tuvo que cruzar el río en una frágil barca, mientras los soldados franquistas le disparaban desde la orilla. Muchos compañeros murieron. Juan resultó herido pero, después de recuperarse en un hospital, regresó con su brigada. Tras la caída de Cataluña, en febrero de 1939, pasó la frontera francesa por Puigcerdà.

Ya allí, el cordobés no pudo refugiarse y las autoridades francesas le internaron en el campo de concentración de Vernet d’ Ariège. A pesar de ello, en abril se alistó a la Legión Extranjera para seguir combatiendo contra el fascismo. Cuando Alemania invadió Francia un año después, Juan cayó prisionero y lo trasladaron al Stalag III-A, un campo de prisioneros en Brandenburgo. Allí permaneció un año hasta que lo deportaron a Mauthausen, donde empezó trabajando en la cantera.

Pasó al grupo de trabajo de la desinfección después de una pequeña estancia en la enfermería del campo de concentración tras un accidente. Su misión era la de recoger todas las pertenencias de los nuevos prisioneros y revisar sus ropas, consiguiendo en algunas ocasiones algo de comida que repartía con sus compañeros. Permaneció trabajando en la lavandería hasta su liberación.

Juan guarda muchos recuerdos y vivencias de esta criminal experiencia, como el de la mirada y la sonrisa de una niña pequeña que llegó con sus padres al campo de concentración. Iban directos a la cámara de gas. Desde 1945, este superviviente vive en Aÿ con el resto de su familia.

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