Flores para concienciar: jóvenes de Las Moreras se inspiran en Flora para transmitir mensajes a sus vecinos

Jóvenes de Moreras que han participado en la actividad 'Fantasía Floral' | MADERO CUBERO

El Festival Internacional de las Flores, Flora, es ya para un grupo del barrio de Las Moreras algo más que un evento cultural de la ciudad. La majestuosidad, delicadeza y cuidada intervención del colectivo Flor Motion, ganador de la última edición del certamen, sirvió para que una joven de este barrio de Córdoba, Rocío, soñara con construir algo similar y que pudiera ayudarle a ella, a sus amigos y a su barrio. Fue así como nació el proyecto Fantasía Floral.

Rocío, Enriqueta y Ana María son tan sólo tres de la decena de jóvenes que ha protagonizado esta iniciativa. Se conocen de la zona y por participar en el Proyecto de Actuación y Prevención con Infancia (PAPI) de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba, que les permite realizar actividades lúdicas y formativas durante los fines de semana. Una tarde, sus monitores -Alejandro y Cristina- decidieron visitar los distintos patios en los se repartieron los trabajos que participaron en la pasada edición de Flora. Y si el de Flor Motion enamoró al jurado y al público, también lo hizo con Rocío.

Días después, esta joven cordobesa comentó a sus monitores y compañeros la idea de trasladar a su barrio aquello que había visto en el patio de la Casa Góngora. Enseguida, todos emitieron una lluvia de ideas para darle forma y contenido a este proyecto que, finalmente, aprobó Participación Ciudadana, que les proveyó de recursos.

Durante semanas, estos jóvenes han preparado toda una estructura de madera que ellos mismos han cortado, lijado, pegado y decorado en el colegio Antonio Gala y que ha servido como escaparate ante el barrio. Aunque la intención era elaborar esta instalación en otras ubicaciones, finalmente eligieron un banco de los Jardines de Federica Montseny alrededor del cual levantaron dicha estructura.

El Jardín Botánico también quiso sumarse a este proyecto y les regaló 150 plantas que luego han ido regalando a sus vecinos. Cada una de ellas portaba un mensaje necesario y urgente en su barrio: “Más limpieza, más igualdad, más educación, menos peleas... Mas respeto”, explican al unísono Rocío, Enriqueta y Ana María. En apenas unas horas, todas las plantas estaban repartidas entre los vecinos del barrio, que se comprometieron a cuidar de ellas y del barrio.

Con este proyecto, estos jóvenes han sido conscientes de su capacidad de creación, imaginación y trabajo y han conseguido hacer “algo diferente” a lo que a diario hacen en su barrio. De la estructura de madera poco queda, ya que una parte fue pastos de las llamas durante una noche. No obstante, los jóvenes no condenan esta quema ya que se “trataba  de arte efímero”. “Lo que nos importa realmente es que la gente reciba el mensaje y sea consecuente. Con eso nos bastaba”, concluyen.

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