Diario del Confinamiento. No-Viajes

.

Desde la distancia confitada, una amiga propone que nos enviemos vía whatsApp propuestas de sitios a los que deberíamos ir juntos alguna vez. Cuando podamos.

Su primera propuesta es ir a ver la tumba de Arquímedes que está en el cementerio Groticelli, en Siracusa, Sicilia. Ella sabrá, habrá estado allí alguna vez –porque es persona de compartir cosas- o no. No le voy a preguntar.

Yo contraataco con mis ganas de ir a ver Graceland, en Menphis (Tennessee), donde vivió y murió Elvis.

Mi amiga me envía un enlace a un documental sobre Siracusa, hermoso lugar cargado de Historia. Yo visito la web de la mansión Graceland, convertida en santuario visitable en honor al Rey del rock. Maravillosamente hortera.

Me acuerdo ahora de unas vacaciones de mi infancia: estaba con mis primos en la piscina de un edificio horroroso de apartamentos en Fuengirola. Al tirarnos al agua experimentábamos el Principio de Arquímedes aunque entonces no lo sabíamos. Cuando mi tía nos llamó por el balcón para subir a comer filetes empanados, en el comedor del apartamento estaban puestas las noticias en la tele portátil de antenas como cuernecillos. Por allí, un señor anunció que Elvis Presley había fallecido súbitamente en su domicilio de Menphis. Fue la primera vez que escuché la palabra “Menphis”, pero mi padre tenía una casete con grandes éxitos de Elvis y yo lo conocía.

Otro amigo me cuenta que su mujer, hace unos días, viendo una peli, le dijo “tenemos que volver a Roma” y que él le contestó “ahora me conformaría con ir al Parque Figueroa”.

Creo, sinceramente, que el cementerio Groticelli en Siracusa y Graceland son dos de los lugares más sagrados de la Tierra.

Y, ojo: el Figueroa también tiene su punto.

Etiquetas
stats