Una década buscando a Ángeles Zurera: caso archivado de manera provisional

Búsqueda de Ángeles Zurera en Aguilar de la Frontera.

El próximo 2 de marzo se cumple una década de la desaparición de Ángeles Zurera Cañadillas. El caso se ha archivado provisionalmente después de más de 9 años y medio abierto, según ha informado la familia.

Con motivo del décimo aniversario de la desaparición de Ángeles Zurera, la Plataforma Angelines Zurera ha convocado una manifestación para el día 2 de marzo a las 19:00 con salida y llegada en plaza de San José de Aguilar de la Frontera, reivindicando que judicialmente el caso siga abierto y que la investigación se siga realizando.

En la manifestación se contará con la presencia de familiares de otras personas desaparecidas, según informa la plataforma a través de la Fundación Quién Sabe Dónde.

Ángeles Zurera Cañadillas desapareció hace diez años de su casa, de madrugada, mientras uno de sus hijos dormía y el otro jugaba a la videoconsola. Alguien llamó a la puerta, la mujer abrió y nunca más se supo. Sus hijos no la echaron de menos en todo el día. Al día siguiente, cuando no llegó a trabajar fueron sus compañeras las que denunciaron su desaparición. La Guardia Civil siempre apuntó a su ex marido, del que se separó años antes de desaparecer y con el que compartía dos hijos. Los agentes llegaron a detener al hombre, pero por un delito de malos tratos previo a la desaparición de la mujer. Desde entonces, los investigadores nunca pudieron imputarle nada más.

La Guardia Civil no ha parado de buscar a Ángeles Zurera desde hace nueve años. Su hermano, Antonio Zurera, ha cifrado en 14 los dispositivos especiales que recuerda. Se han levantado fincas de olivos y vides, se ha buceado en una laguna, se han abierto zanjas en carreteras y hasta se ha usado el georradar. Nunca se halló nada, ni una sola pista. La última gran búsqueda ocurrió en noviembre de 2011, cuando la Guardia Civil levantó, literalmente, el suelo de una nave industrial de Aguilar de la Frontera. Los agentes sospechaban que en sus cimientos podía estar enterrada la mujer, a la que su familia ya no espera encontrar con vida.

Los agentes califican la desaparición de Zurera como forzada. Desde los primeros días, trabajan con la hipótesis de que algo le pasó a la mujer. Ángeles Zurera salió a la calle sin dinero, sin documentación, sin sus gafas ni lentillas (tenía grandes problemas de visión), sin más ropa de la que llevaba puesta y sin dejar rastro alguno. Nadie vio nada. Nadie escuchó nada. Y así, con la angustia del silencio para una familia que apenas vive desde su marcha.

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