Los cuatro etarras de la línea dura en la cárcel de Córdoba, sin visos de ser acercados al País Vasco

Prisión de Córdoba | MADERO CUBERO

En el año 2012, dos años después de que ETA anunciara que lo dejaba para siempre, en la prisión provincial de Alcolea, en Córdoba, había 15 miembros de la banda terrorista encarcelados. En ocho años, poco a poco, los presos de ETA han ido logrando una serie de beneficios penitenciarios. Algunos han cumplido sus penas de cárcel y han salido. Otros las están cumpliendo en prisiones más próximas al País Vasco. O incluso dentro del territorio.

Pero la cárcel de Córdoba sigue acogiendo a cuatro presos de ETA de la línea dura, de los que se niegan a aceptar las condiciones para lograr beneficios penitenciarios, alejados de la corriente oficial y mayoritaria del mundo abertzale, y a los que aún les quedan muchos años de prisión. Según informa el colectivo Exterat, y ha podido saber este periódico, el único beneficio que obtendrán es abandonar el módulo de aislamiento algo que, confirman las fuentes consultadas por este medio, no tiene porqué ser bueno para ellos. Dentro de la prisión pasarán a ser unos presos más y tendrán contactos más directos con el resto de internos.

Ahora mismo, en la cárcel que Córdoba quedan cuatro presos de ETA: Igor Portu, Javier Gallaga Ruiz, Jon Kepa Preciado Izarra y Ana Belén Egues Gurrutxaga.

Igor Portu es uno de los presos más famosos de ETA ahora mismo en prisión. Condenado a más de 1.000 años de cárcel por los atentados de la T-4 del aeropuerto de Barajas, que en el año 2006 rompió las negociaciones que se habían establecido entre el Gobierno de Zapatero y ETA para poner fin a la violencia de manera definitiva. También apuesta por la línea dura y se ha negado a aceptar la legalidad penitenciaria.

En la cárcel de Córdoba está Javier Gallaga Ruiz, uno de los autores materiales del único atentado cometido por ETA en la ciudad, el 20 de mayo de 1996 que acabó con la vida del sargento granadino Miguel Ángel Ayllón. Gallaga Ruiz tampoco acepta la legalidad penitenciaria y está considerado como otro de los presos que sigue defendiendo la línea dura de ETA.

Junto a ellos está Jon Kepa Preciado Izarra, integrante del comando denominado Jata , que actuaba como satélite del comando Bizkaia. La Policía Nacional relacionó a este terrorista con la colocación de la bomba lapa en febrero del 2002 bajo el coche del entonces dirigente de las Juventudes Socialistas de Euskadi Eduardo Madina, que perdió una pierna en el atentado.

Mientras, Egues Gurrutxaga fue concejala de Herri Batasuna en la localidad guipuzcoana de Elduayen hasta el mes de mayo de 1999 en el que se dio a la fuga ya que había alquilado una vivienda en Andoain que era utilizado como piso franco por el comando Donosti.

Actualmente, en España hay 190 presos de ETA que siguen cumpliendo sus penas de cárcel. Muchos de los juzgados con el anterior Código Penal fueron abandonando de manera progresiva la cárcel. Los primeros en salir fueron aquellos a los que se les aplicó la Doctrina Parot, anulada por los tribunales europeos. En el año 2008 llegó a haber 762 presos de ETA entre España y Francia.

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