Córdoba ha tenido 12 récords de calor por cada récord de frío desde 2011

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Nos encontramos en dos semanas de movilizaciones diarias por el clima debidas a la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Madrid (COP 25). Con el mundo pendiente de una adolescente que se ha colocado en el centro del activismo medioambiental y a la espera de las decisiones políticas que adopten los países participantes, la mirada se centra desde hace unos pocos meses en si vamos tarde o en si estamos a tiempo de poner freno a un modelo de vida que podría acabar con quien lo tiene y con quien no lo tiene. Han pasado ya 24 conferencias, desde que en 1995 tuviese lugar la primera, en Berlín. Puestos a recordar, seguramente solo nos acordemos de una, la de Kioto en 1997. Aquella del Protocolo y de la imperiosa, a la par que controvertida por las formas, reducción de emisiones contaminantes. O quizás de una reciente, la de París en 2015. Básicamente porque Donald Trump sacó a Estados Unidos del Acuerdo de París nada más llegar al poder en 2017. Pero el año pasado la COP fue en Katowice (Polonia), en 2017 en Bonn (Alemania) y hace tres años en Marrakech (Marruecos), donde la ONU puso sobre la mesa la necesidad de actuar en base a lo acordado en París un año antes. Misma premisa que se proclama últimamente a raíz de los recientes cambios lingüísticos para afrontar lo que ahora se denomina crisis o emergencia climática. Marrakech, Bonn, Katowice... Lo lejano queda lejos y lo próximo no importa. A no ser que se convierta en una moda, a menudo y por desgracia pasajera -como lo ha sido precisamente todo lo relacionado con el medio ambiente hasta no hace mucho-. El clima de Córdoba no tiene ni esa moda -salvo en los televisivos calores veraniegos junto a Sevilla o Badajoz-, pese a ser de gran interés, cuando menos como referencia para el clima nacional.

 El clima mundial de los últimos 40-50 años, el primer sobresalto 

A la espera del resumen de 2019 que publicarán los Centros Nacionales de Información Ambiental de los Estados Unidos (NCEI), dependientes de su Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), a mediados de enero de 2020, los datos hasta 2018 son demoledores. Con una serie global desde 1880, los cuatro años más cálidos en el planeta han sido 2016, 2015, 2017, 2018 y 2014. Esto es, los últimos cinco años han sido los que han registrado las cinco temperaturas globales más altas en los últimos 140 años (ver informe -inglés-). En el top 10 están, además, 2005, 2009, 2010 y 2013. Del siglo XX solo perdura 1998, empatado en el 10.º puesto con 2009. Previsiblemente desaparecerá pronto, ya que 2019 va a entrar también entre los primeros: de enero a octubre el año ya era el 2.º más cálido (ver informe -inglés-). El informe oficial de 2018 dejó otro dato preocupante: «de 1880 a 1980, se ha establecido un nuevo récord de temperatura cada 13 años, en promedio; sin embargo, para el período 1981-2018, la frecuencia de un nuevo récord se ha incrementado a una media de uno cada tres años». Desde 1977 todos los años han estado por encima de la media del siglo XX.

No solo los datos de la NOAA van en esta línea. La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) también realiza análisis mensuales y anuales a escala planetaria (ver análisis). Su ranquin de años más cálidos es el mismo que el de la NOAA. El análisis de sus anomalías anuales (referenciadas a 1981-2010) arroja una diferencia del período 2014-2018 de 0.71 °C respecto a 1964-1968 (hace 50 años) y de 0.93 °C con respecto a 1914-1918 (hace 100 años). Mayores son las diferencias con los datos de NASA/GISTEMP: 0.98 °C y 1.17 °C, respectivamente. Los años 2014-2018 estuvieron 0.46 °C por encima de la media 1981-2010, mientras que es fácilmente visible el incremento desde finales de los años sesenta (ver mapas superiores).

A nivel europeo, el Observatorio Copérnico se encarga de hacer lo propio con las temperaturas. Desde mediados de 2001 prácticamente no existen anomalías negativas a escala global mes a mes, mientras que la media móvil en períodos de 12 meses (cada vez que se acaba un mes se hace la media de ese mes junto a los 11 anteriores; así desde 1979) no ha tenido ningún valor negativo desde entonces. Desde 2016 se están registrando los valores más altos observados. En Europa las anomalías negativas mes a mes son más numerosas (algo lógico, a medida que el análisis ocupa una menor extensión), pero al igual que ocurre a nivel global, la media móvil en períodos de 12 meses no tiene valores negativos desde 2006, con varios picos positivos importantes en 2007, 2014, 2016 y 2018 (ver gráficos inferiores).

El servicio meteorológico del Reino Unido, la Met Office, publicó hace cuatro días en Twitter un gráfico donde reunía diferentes fuentes de datos. El incremento de temperaturas es ya de 1.1 °C respecto a la segunda mitad del siglo XIX, es decir, lo que se conoce como niveles preindustriales. La Organización Meteorológica Mundial ya ha advertido que sería conveniente no superar los 1.5 °C y que es necesario parar un incremento que nos llevaría a 2 °C por encima de los niveles preindustriales, con consecuencias nefastas. El principal escollo es que de 2011 a 2015 ya subió de 0.9 °C a los 1.1 °C actuales: 0.2 °C en apenas cinco años (ver informe).

https://twitter.com/MetOffice_Sci/status/1202237349628907520

 España no escapa de las tendencias a escala global 

Recientemente el portavoz de la AEMet, Rubén del Campo, comentaba para Europa Press 

que, si el aumento a nivel global ha sido de 1.1 °C, en España es incluso más alto: 1.7 °C. Por otra parte, cada década desde 1970 ha sido más cálida que la precedente. Atendiendo al resumen climatológico de 2018, España ha vivido los cuatro años más cálidos desde 1965 en 2011, 2014, 2015 y 2017, este último con récord (16.2 °C). Por primera vez se encadenaron tres veranos seguidos por encima de 24 °C de temperatura media en España (2015, 2016 y 2017). La primavera de 2017 fue récord, al superar a la de 2011. El invierno 2015/2016 fue el segundo más cálido de la serie -por detrás de 1989/1990-. Y el otoño de 2014 también fue récord por cálido, por delante del otoño de 2006. Enumerar la cantidad de récords por calor en temperaturas diarias -ya sea por mínimas o por máximas elevadas- sería absurdo y demasiado largo. Baste un ejemplo: 49 de 70 estaciones de referencia a nivel nacional han tenido su año más cálido desde 2011. Ninguna estación tiene su año más frío desde entonces. Ni desde 2001. Hay que remontarse a 1996 (solo Jaén) y 1993 (ocho estaciones). César Rodríguez Ballesteros, de la AEMet, ha presentado todos los mapas que recogen estos datos en su blog (ver)

 Córdoba, a 12 récords de calor por cada récord de frío 

Llegados a Córdoba, en la estación del aeropuerto, perteneciente a la red principal de la AEMet, se han dado 48 récords de calor desde 2011 por cuatro récords de frío. Una ratio de 12:1 que provoca como menos respeto. Cinco récords en la primavera de 2011 y dos récords en el verano de 2012 dieron paso a dos años sin nuevos registros. Al llegar a 2015 hubo que esperar hasta marzo, pero se dieron nada más y nada menos que 14 récords. Marzo, mayo, la primavera, julio, agosto, el verano, diciembre y el conjunto del año vieron caer anteriores valores extremos. Marzo registró su máxima diaria más alta con 33.0 °C, mayo hizo lo mismo con 41.2 °C y diciembre con 23.5 °C. El mes de julio dejó dos registros que forman parte de la historia climática de Córdoba, España y Europa: fue el primer mes por encima de 30 °C de media mensual en el aeropuerto y se registró una media mensual de las máximas de 40.3 °C, sin precedentes a nivel nacional y europeo. El trimestre de verano rompió el récord de 2012 y puso la media más alta de junio-agosto en 28.3 °C. El año acabó con un nuevo récord anual de la media de las máximas más alta, con 27.0 °C (por primera vez en 27 °C).

El año 2016 sumó otros cinco récords, a destacar: el agosto más calurosode nuevo el verano más caluroso -rebatiendo el récord de 2015-, el verano con las tardes más calurosas, y un inicio de septiembre abrumador. Córdoba registró dos tardes seguidas por encima de 45 °C -nunca se había llegado a 44 °C-. Hasta 45.4 °C llegó a marcar el termómetro el 6 de septiembre.

Si 2015 y 2016 acumularon 19 récords, 2017 no bajó el listón. Otros 15 récords. En abril se llegó a una máxima absoluta de 34.0 °C, valor que igualaba el récord de 1997, pero 12 días antes. Junio estalló por los aires: récord en la media mensual, en la media mensual de las mínimas, en la media mensual de las máximas y en la mínima diaria más alta. En julio, el día 13, Córdoba Aeropuerto llegó a 46.9 °C. Adiós al récord de 1995 y nueva máxima absoluta a nivel nacional en estaciones principales. Agosto marcó un nuevo récord en la media de las máximas -por delante de agosto de 2012- y el verano volvió a batir su media más alta por tercer año seguido. El calor continuó y se dio el octubre más caluroso en temperatura media y en la media de las máximas, junto al otoño con las tardes más calurosas. El año finalizó con récord en temperatura media y en la media de las máximas -que se había dado en 2015-.

El año 2018 registró los últimos récords. Agosto fue el agosto más caluroso en temperatura media y en la media de las máximas -por encima de 39 °C por primera vez-. Se dio el septiembre más cálido en temperatura media y en diciembre se volvió a batir la máxima diaria más alta de dicho mes, que ya se había superado anteriormente en 2015. El invierno 2018/2019 registró también la media de las máximas más alta.

Y en cuanto a récords de frío, dos en febrero de 2012 y dos en octubre de 2018. Febrero de 2012 es el febrero más frío hasta la fecha, también con la media mensual de las mínimas más baja. En octubre de 2018 se batió, por dos veces, la máxima diaria más baja para el mes.

Esto es solo la parte pura y dura del cambio climático, la del calentamiento global. La contaminación por residuos en el medio, la contaminación del aire y sus consecuencias en la salud, los incendios, la pérdida de biodiversidad, la pérdida de las masas de hielo terrestres, la modificación de hábitats, las fuentes de energía, los cambios en la agricultura tal y como la conocemos, los movimientos migratorios asociados al clima, la adaptación de las ciudades a las temperaturas extremas, la conservación de los espacios protegidos, la gestión del agua y, en definitiva, fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y desconocidos -como podría ser la llegada de ciclones tropicales como huracanes a las costas peninsulares-, son solo algunas de las situaciones y cuestiones que -ya debían- deben estar sobre la mesa.

El cambio viene, nos guste o no, como dijo Greta. Pero el climático ya llegó. Y hace casi 10 años.

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*Todos los datos referentes a Córdoba Aeropuerto tienen como fuente a la AEMet y al INE. El análisis de los mismos ha sido realizado por el autor de la entrada. La AEMet no realiza análisis locales de esta índole.

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Publicado el
8 de diciembre de 2019 - 03:50 h
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