Córdoba ha amanecido enfangada. Una histórica lluvia de barro de madrugada ha dejado un aspecto en las calles, patios, vehículos y todo tipo de superficies crepuscular y hasta peligroso. El observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en el Aeropuerto de Córdoba ha anotado un registro de 2,4 litros. Pero en este caso no han sido litros como tal, sino centímetros de barro, que es el que se ha depositado sobre todo tipo de superficies de la ciudad.

El barro ha convertido las calles en un circuito peligroso, donde son habituales los resbalones de los peatones. La mezcla de polvo en suspensión con agua ha dejado una fina partícula escurridiza sobre las aceras y también sobre la calzada.

Mientras, los vehículos aparcados en la calle han amanecido con más barro incluso que el día anterior. Los conductores bajaban a limpiar ventanillas con botellas de agua, mientras en las gasolineras había colas para acceder a los túneles de lavado.

En Córdoba capital, la empresa municipal de limpieza Sadeco ha previsto sacar a la calle a todas sus pick ups, baldeadoras y barredoras, además de una cuba, para tratar de limpiar la vía pública lo antes posible. Ante la previsión de que remita la calima, se intensificará la limpieza durante la tarde de este miércoles, según ha informado la empresa pública a preguntas de este periódico.

La calidad del aire, además, ha empeorado de manera considerable. Las estaciones de medición de la ciudad, como la Asomadilla, alcanza los 500 microgramos de polvo en suspensión por litro de aire. El máximo registrado hasta ahora en el año 2017 era de 275 microgramos. El 23 de febrero de aquel año también llovió barro. Pero los niveles actuales no se han medido nunca. 

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