Córdoba refuerza su control de tráfico con cámaras de 360 grados
Una mejora para tratar de paliar las incidencias de tráfico que aumentan en diferentes lugares de la capital. Desde la sala de control de la Jefatura de Policía Local, el Ayuntamiento de Córdoba está desplegando una nueva generación de cámaras con tecnología 360 y sistema PTZ, capaces de rotar en ejes horizontales y verticales y realizar zooms de alta precisión para vigilar el tráfico con una “calidad tremenda” de visibilidad.
Estas nuevas unidades, que se suman a la red actual de 80 cámaras repartidas por la ciudad, tienen como objetivo principal la agilidad en la toma de decisiones. Según ha explicado el delegado de Movilidad, Bernardo Jordano, la mayoría se conectan mediante fibra óptica para permitir actuaciones en tiempo real, aunque en puntos periféricos como Sansueña se utiliza conexión inalámbrica para garantizar el control en zonas escolares consideradas “puntos calientes”.
El plan de instalación ya es una realidad en puntos como la carretera de Trassierra y se está trabajando en la cimentación de nuevos dispositivos en la glorieta Turruñuelo (junto a la Ronda Oeste) y en la avenida del Aeropuerto, concretamente entre los hospitales Reina Sofía y Quirón, una zona que registra una densa intensidad circulatoria. Además, el Ayuntamiento está sustituyendo antiguas cámaras analógicas por estas versiones 360 en enclaves estratégicos como: la avenida de la Libertad con Gran Capitán, las glorietas Amadora y Académico García Moreno, y MercaCórdoba.
Más allá de la visión 360, la sala de control, como ya se ha anunció hace un año, trabaja con inteligencia artificial para discriminar datos en tiempo real y mejorar la seguridad vial. Uno de los proyectos más destacados es el sistema de prioridad para peatones con movilidad reducida.
Por otro lado, el delegado ha aclarado que estas cámaras de control de tráfico, tanto las 360, las anteriores y las de inteligencia artificial, no están destinadas a la gestión de infracciones, labor que recae en las cámaras de las zonas de bajas emisiones y fotorrojos. Su función es puramente operativa: detectar vehículos averiados, accidentes o complicaciones por inclemencias meteorológicas, como fuertes lluvias, para coordinar de inmediato a la Policía Local o a Aucorsa.
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