La Confederación concluye que la disminución del caudal del Bejarano se debe a factores climáticos
La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha realizado un informe sobre las medidas de gestión llevadas a cabo en la Reserva Natural de Fluvial (RNF) en el que incluye un estudio hidrogeológico para la determinación de las posibles afecciones a este enclave ubicado en plena Sierra de Córdoba. El estudio se realiza ante la detección de alteraciones en el caudal circulante del arroyo, con el objetivo de identificar sus posibles causas y evaluar si existen afecciones derivadas de captaciones de aguas subterráneas u otros factores externos. Y, en sus conclusiones, la Confederación señala que la disminución del caudal del Bejarano se debe a factores climáticos, sin que se detecten “afecciones significativas al régimen hidrológico atribuibles a la actividad humana”.
El informe, fechado en enero de 2026 y remitido en respuesta a la petición de información sobre estas actuaciones en el Bejarano solicitada por una vecina, Cristina Román, se indica que “la disminución de caudales observada está relacionada principalmente con factores climáticos”, según consta en el texto al que ha tenido acceso Cordópolis. En sus conclusiones, la CHG expone que el arroyo Bejarano “presenta un comportamiento natural complejo, con tramos de aportes y pérdidas / infiltraciones de caudal, condicionado principalmente por la geología y la hidrogeología del sistema y no exclusivamente por factores antrópicos”.
Asimismo, sobre los pozos hechos en la zona del Bejarano, señala que “las captaciones de agua subterránea existentes en el entorno son muy limitadas, están controladas administrativamente y sus volúmenes autorizados representan un porcentaje reducido respecto a la recarga total del sistema, por lo que no se identifican como la causa principal de las afecciones observadas”.
De hecho, reitera que “la disminución de caudales observada está relacionada principalmente con factores climáticos, especialmente la reducción de las precipitaciones en el periodo 2000-2024, así como con la elevada evapotranspiración en episodios de altas temperaturas”. Y precisa que “la desaparición del cauce superficial en determinados tramos, especialmente en la desembocadura, responde a procesos naturales de infiltración en materiales calcáreos karstificados, sin que ello suponga una pérdida real de recursos hídricos, ya que los aportes continúan de forma subterránea”.
Pozos identificados
En el informe, igualmente, la Confederación pone de manifiesto que “los pozos identificados durante la campaña de campo se encuentran en desuso y el agua detectada en ellos durante las mediciones se asocia a episodios puntuales de precipitaciones intensas, no a una explotación continuada del acuífero”.
Así, “en conjunto, no se detectan afecciones significativas al régimen hidrológico natural de la Reserva Natural Fluvial atribuibles a la actividad humana, si bien se recomienda mantener un control y seguimiento periódico, especialmente en un contexto de cambio climático” como el actual. Y constata que este estudio respalda la necesidad de gestionar la Reserva Natural Fluvial del Bejarano “desde un enfoque preventivo, priorizando la conservación del régimen natural del arroyo y el control administrativo de nuevas captaciones o usos que pudieran comprometer su equilibrio”.
Las conclusiones y la elaboración de este estudio se ha apoyado -según precisa la Confederación-, en un análisis de antecedentes técnicos y administrativos del arroyo, además de una caracterización del medio físico, incluyendo climatología, geología e hidrogeología, y en una campaña de trabajos de campo, con cartografía geológica e hidrogeológica, inventario de puntos de agua, medición de caudales y parámetros físico-químicos. Junto a ello, también ha elaborado un modelo conceptual del funcionamiento hidrogeológico del sistema y ha realizado el cálculo del balance hídrico, la estimación del caudal base del arroyo y el análisis de las captaciones existentes.
Toda esta información se incluye en el informe de actuaciones dentro del proyecto de obras de implantación de medidas de gestión de las reservas naturales fluviales en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir. Y, sobre ello, la Confederación desgrana también las medidas de seguimiento de dichas actuaciones.
Medidas de seguimiento de las actuaciones
Respecto a este punto, la CHG expone que, actualmente, se encuentran en ejecución partidas destinadas a la elaboración de informes de seguimiento y estudios en relación a la Reserva Natural Fluvial del arroyo Bejarano: “Por el momento no se dispone aún de informes finales, a fecha actual se continúa trabajando en su elaboración con la colaboración de distintos departamentos de la Universidad de Córdoba”, indica sobre ello.
Así, estos trabajos de investigación y seguimiento tienen como objetivo ofrecer una visión integral y ecosistémica del estado actual de la Reserva, abordando diferentes ámbitos de análisis. Entre ellos destaca el estudio del medio físico y geomorfológico del arroyo Bejarano, analizando su génesis, funcionamiento hidráulico, dinámica fluvial y su estrecha relación con los valores naturales, paisajísticos y culturales del entorno, poniendo en valor tanto los procesos naturales como la evolución histórica del uso del agua en la zona.
Asimismo, se están desarrollando estudios específicos sobre la captación y secuestro de dióxido de carbono por la vegetación de ribera, tanto la actualmente existente como la derivada de repoblaciones. Y trabajos que permiten cuantificar el papel del bosque de ribera del arroyo Bejarano como sumidero de carbono, así como su contribución a la mitigación del cambio climático y a la mejora de la resiliencia del ecosistema fluvial.
Por otro lado, se está elaborando un análisis detallado del estado de las poblaciones de anfibios, considerados bioindicadores de gran sensibilidad a las alteraciones ambientales. Este estudio evalúa la evolución de dichas poblaciones, la disponibilidad y calidad de sus hábitats, y la importancia del arroyo Bejarano como refugio térmico frente a los nuevos escenarios de cambio climático, identificando tanto presiones actuales como necesidades de conservación y gestión futura.
La Confederación concluye que los trabajos en curso permitirán disponer de una base científica sólida para la evaluación del estado de conservación de la Reserva Natural Fluvial del Arroyo Bejarano, así como punto de partida para la definición de futuras medidas de gestión, seguimiento y conservación, alineadas con los objetivos de protección del dominio público hidráulico y de los valores ambientales asociados.
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