Un Romero de Torres “falso” vuelve a España certificado como auténtico tras una loca subasta en Londres
El insólito periplo de una obra atribuida inicialmente al círculo de Julio Romero de Torres ha dado un nuevo giro inesperado. El cuadro, subastado en noviembre de 2025 en Londres bajo sospecha de no ser del pintor, sino de su círculo, finalmente se compró por un precio de cientos de miles de euros cuando algunos pujadores dudaron de esa calificación. Ahora, ha terminado regresando a España y formando parte de la colección del empresario y coleccionista pozalbense Blas García.
El viaje de la obra hoy conocida como Los celos no solo ha estado marcado por una subasta sorprendente en Londres, sino también por una larga historia de dudas, errores de atribución y revisiones que se remonta, al menos, a 2005. Aquel año, el cuadro —entonces titulado La Cordobesa— iba a ser subastado por Sotheby’s dentro de una importante venta de pintura española celebrada en Londres. La obra incluso llegó a exhibirse en Sevilla, junto a piezas de grandes nombres como Sorolla, Ramón Casas o Sunyer, con una estimación de salida de entre 104.000 y 149.000 euros.
Todo apuntaba a que superaría ampliamente los 200.000 euros. Sin embargo, la operación se detuvo en seco: antes de la subasta, comenzaron a surgir dudas sobre la autenticidad de la obra. Lo recuerda, en una conversación telefónica, la experta Mercedes Valverde, que en 2005 era directora de los Museos Municipales de Córdoba y fue contactada para certificar su autenticidad. Así, tras recibir inicialmente unas fotografías del cuadro sumamente oscuras, Valverde detectó dudas y solicitó examinar la obra en persona (algo que no pudo hacer).
“Cuando me llamaron en 2005, el cuadro tenía un dedo de un producto graso que me impidió ver cómo era la obra. Y no pude ir a Londres, así que expresé mis dudas porque, si no podía verlo, no podía certificarlo”, explica ahora Valverde, que también recuerda que había otra cuestión que le generaba intranquilidad: el hecho de que “el cuadro se vendió después de morirse Julio”. Además, Sotheby´s no dio entonces la medida correcta del cuadro y tampoco existía en 2005 ninguna fotografía de La cordobesa (posteriormente, apareció un daguerrotipo que sí demostraba que Julio la había fotografiado y era suya). Tampoco pudo entonces Valverde ver la firma que había en la parte trasera. Así que, finalmente, indicó que no podía autentificar la obra.
De “falso” a fenómeno en Londres
Con ese dictamen prudente, la casa de subastas optó por retirar la obra, que volvió a desaparecer del circuito público durante años. Concretamente, dos décadas después, la pintura reapareció en una subasta en Londres, en la casa Roseberys, esta vez atribuida al “Círculo de Julio Romero de Torres”, una catalogación habitual para obras de autoría dudosa.
El precio de salida, de apenas 400 libras, contrastaba con las cifras que había manejado Sotheby’s en 2005. Lo que ocurrió después fue un giro inesperado: la puja se disparó hasta las 95.000 libras, alcanzando más de 124.000 con comisiones, cerca de 140.000 euros. Una revalorización extraordinaria para una obra que, sobre el papel, no era auténtica. Expertos consultados calificaron entonces el episodio como “un disparate”, subrayando que rara vez se produce un incremento de tal magnitud en piezas catalogadas como no auténticas.
El desenlace ha sido aún más inesperado. El comprador que ganó la subasta nunca llegó a pagar la obra, lo que permitió que fuera ofrecida al segundo mejor postor: el coleccionista pozalbense Blas García, que posee varias obras de Romero de Torres. Lo cuenta a Cordópolis: “Por avatares de la vida, el cuadro de Londres famoso por ser catalogado como ‘falso’, ha acabado en mi colección finalmente y es una de las mejores obras de Julio”.
De nuevo, se requirió el concurso de la mayor experta en Romero de Torres, Mercedes Valverde, que esta vez sí ha podido desplazarse a Londres para valorar la obra en persona. Esa nueva revisión ha sido determinante. A diferencia de 2005, Valverde ha podido estudiar el cuadro en profundidad, incluyendo radiografías y un proceso de limpieza que ha permitido ver la pintura en su estado original.
“En esta ocasión sí he podido verlo, se han hecho radiografías, se ha limpiado y puedo certificar que es auténtico”, afirma con rotundidad. Y así es como La cordobesa se ha convertido en Los celos: “Se ha cambiado el nombre porque en el recibo de compra lo titulaba Los celos”. La limpieza ha sido clave también para el propietario. “La obra tras la limpieza es una auténtica joya”, asegura García. “Lo mejor es que estaba pura, puesto que jamás se había limpiado, por lo que la obra estaba tal cual la pintó Julio”.
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