Control de temperatura, pelo recogido y uñas cortas: el protocolo de higiene en las escuelas infantiles de Córdoba

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Los menores de 0 a 3 años y el profesorado de esta etapa infantil serán los primeros en poner a prueba el sistema educativo en España. En poco más de una semana, los más pequeños de la casa comenzarán un curso escolar atípico, marcado sin lugar a dudas por el coronavirus, que ha obligado a imponer unas medidas de seguridad e higiene a las que habrá que acostumbrarse desde ya. La incertidumbre es aún mayor en base al número de matriculaciones, que en la provincia han caído un 8%, un descenso levemente superior a la media andaluza, que se sitúa en un 7,7%.

“Han cambiado muchas cosas, pero no queda otra”, se resigna la presidenta de la Coordinadora de Escuelas Infantiles de Andalucía, Rosario de la Peña. Una vez aprobado el protocolo de higiene por parte del Ministerio de Sanidad, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía lo tomó como base para formular el suyo propio, remitiéndolo a todos los centros educativos, que han tenido que adaptarse a contrarreloj para tenerlo todo a punto en una semana.

Según ha podido conocer CORDÓPOLIS, los cambios comienzan a la hora de la llegada del menor y continuarán durante todo el horario lectivo. El niño sólo podrá ir acompañado del padre o de la madre y una única familia esperará en la entrada. El resto lo hará en un lugar señalizado, guardando dos metros de distancia. Este mismo protocolo se aplicará a la salida. Al entrar en la escuela, los progenitores deberán pisar una alfombra bactericida, usar calzas, lavar sus manos con gel hidroalcohólico y, también, las de su hijo, que llevará unos zapatos diferentes para estar en la escuela. Los objetos que lleven los niños tendrán que ser desinfectados a la entrada.

Por su parte, los profesionales tendrán que tomar la temperatura a los menores nada más llegar a la escuela y la anotarán en la agenda. Evitarán, en la medida de lo posible, coger a los niños en brazos y deberán lavar sus manos con jabón para retirarles los restos de alcohol. Este contacto deberá reducirse también entre los profesionales, quienes llevarán a cabo un protocolo para controlarse a sí mismos la temperatura.

El aspecto físico del profesorado también variará en algunos términos ya que estará prohibido el pelo suelo, usar mascarilla y llevar las uñas largas y pintadas. La mascarilla será obligatoria y los profesores deberán usar una ropa y unos zapatos diferentes a los que usarán en la calle. Este apartado del protocolo también atañe a auxiliares, cocineros y personal de oficina. En el interior de las guarderías no podrán dejarse sillas ni cochecitos y cada niño dejará su chupete, peluche y zapatillas especiales para el interior de la escuela en unos casilleros, que deberán estar higienizados.

Por otro lado, el protocolo señala la importancia de presentar el lavado de manos como una actividad lúdica para una mayor aceptación ya que los menores deberán hacer este paso después de ir al baño, antes y después de comer o merendar y antes de salir de la guardería. En este punto, la hoja de ruta hace hincapié en “preservar la despreocupación de los niños” ya que “no hay que asustarles” y lo prioritario es “consolar al niño si lo necesita”.

De esta manera, se propone realizar juegos para controlar el lavado de manos de los menores y se exige que todos los juguetes estén desinfectados. Sobre la limpieza de superficies, los pomos de las puertas, tablets y teléfonos deberán desinfectarse tres veces al día como mínimo -el cambiador, cada vez que sea usado- y las escuelas tendrán que airearse tres veces al día durante diez minutos.

La hora de la comida y la merienda vendrá marcada por la distancia de seguridad de un metro como mínimo que haber entre cada niño. Ésta es la única apreciación que realiza el protocolo en materia de distancia ya que nada apunta sobre cómo deben permanecer los niños en el interior de la escuela durante el horario lectivo. Los niños deberán salir mucho a los patios o zonas exteriores, siempre que sean privadas y debidamente desinfectadas a diario.

Reducción de las matriculaciones

Al duro inicio del curso escolar debido a la adecuación de estas medidas, las escuelas infantiles de Córdoba afrontan una caída del 8% en las matriculaciones. A pesar de esta cifra, que supera levemente a la media andaluza -7,7%-, la provincia no es la más afectada y la superan Málaga (10,8%), Huelva (9,1%) y Cádiz (8,6%). Esta estimación ha sido realizada por la Coordinadora de Escuelas Infantiles de Andalucía en base a las matriculaciones con las que contaban el año pasado en el mismo período.

En ese sentido, si en 2019, la cifra de escolarizados llegaba a los 8.030 alumnos, el número para este año es de 7.387, un total de 643 menores menos. Proporcionalmente, el descenso de matriculaciones ha sido mayor en los centros de la Junta de Andalucía, con un 13,2%, frente al 6,9% de los centros conveniados.

Sobre los motivos de esta caída, De la Peña afirma que la crisis del coronavirus ha sido la puntilla que les faltaba a las escuelas infantiles, gravemente perjudicadas desde hace años por el descenso de la natalidad y el incremento de las adhesiones. “No se pueden crear más plazas porque no hay niños que las cubran”, explica. Para este curso escolar, el miedo a un contagio y la disminución de recursos económicos en las familias han sido los desencadenantes para que muchos padres hayan declinado escolarizar a sus hijos en esta etapa, que no es obligatoria.

A una semana de que empiece el curso, la cordobesa augura que el descenso en las matriculaciones puede agudizarse aún más debido a los rebrotes. Ante las dudas de los progenitores, De la Peña anima “a que no se cancelen las plazas, que esperen y que si no se atreven a traer a su hijo la primera semana, lo hagan la segunda”.

Retraso en las ayudas

La presidenta de esta organización afirma que “muchos centros aún no han recibido las ayudas para el mantenimiento del empleo” tras la crisis del coronavirus, de las que hubo “dos convocatorias, una de marzo a junio y otra segunda en julio”, debido a que “ponen muchas trabas”. “La solución es no complicar tanto las justificaciones” porque, asegura, “hay gente que aún no ha cobrado nada de la primera subvención”.

De la Peña señala que esta situación ha generado una tesorería “negativa e imposible”, pero, a pesar de ello, las escuelas “están trabajando en los protocolos establecidos por las consejerías de Salud y Educación”. “Todos los centros están haciendo un grandísimo esfuerzo”, comenta, añadiendo que la administración “sólo les proporcionará gel y mascarillas”.

“Valoramos una vuelta al curso positiva, necesaria para los niños y familias y segura dentro de los protocolos que están activos”, destaca De la Peña, que pide “el respaldo y la confianza de las familias”.

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