En busca de una familia: más de 250 animales inician el nuevo año a la espera de ser adoptados

Un perro en el Centro de Control Animal | MADERO CUBERO

A la entrada del Centro de Control Animal (CECA) de Sadeco esperan varias familias para ser atendidas. Hay quienes han empezado el nuevo año buscando dar cobijo y cariño a las decenas de animales que viven en este edificio. Hay otros que vienen para dar su mascota en adopción por múltiples razones: alergias, inadaptación o cambio de domicilio. Hasta que finalice la Navidad, quienes crucen las puertas de este centro deben saber que ningún animal podrá regalarse para Reyes, en muchas ocasiones, estos seres de cuatro patas han sido devueltos.

Con el nuevo año, un total de 256 animales espera una familia que lo adopte, aunque la cifra es variable ya que influye muchísimo si el centro recibe camadas. Precisamente, la mañana del pasado jueves 2 de enero, una familia acudió al CECA para dar en adopción seis perros de apenas dos meses que habían encontrado. Dos de ellos apenas han pasado por las instalaciones del centro ya que han sido adoptados al momento.

Alba ha sido la primera en hacerse con uno de estos cachorros. Sabe que adoptar es “una responsabilidad muy grande” y ya tiene experiencia. Hace nueve meses adoptó a otro animal que hoy es un “enorme pastor alemán” y hoy llega a casa con una segunda alegría. Los ojos de Alfonso, por otro lado, hablan solos. Coge a otro de los pequeños hermanos y llora con él. El pasado miércoles falleció su perro bodeguero con el que había compartido 14 años. Su profunda tristeza le ha llevado hasta el CECA, donde no ha dudado en coger en brazos a la perra que, según cuenta, quizás llame Noa.

Estos dos cachorros son dos verdaderos afortunados. Ser tan pequeños es un plus ya que son muchas las familias que llegan hasta el CECA buscando animales jóvenes. Los más longevos no consiguen arrancar la compasión de quienes se dan un paseo por las jaulas. Sin embargo, sí son rescatados, principalmente, por protectoras o personas individuales. Según cuenta a CORDÓPOLIS el responsable del CECA, Enrique Flores, en alguna ocasión han acudido adoptantes para llevarse animales bajo la resignación de que “nadie se los va a llevar”.

Durante el pasado año, el CECA gestionó 1.357 adopciones, lo que supuso un 77,63% de los animales que llegaron hasta allí, un total de 1.703. Cuando un animal es entregado en este servicio municipal, los veterinarios lo someten a un profundo estudio para determinar posibles enfermedades y, así, prevenir un contagio. De esos 1.703 animales, 851 fueron entregados por sus propietarios, mientras que el resto fueron encontrados principalmente en urbanizaciones ilegales y polígonos industriales. Si el animal tiene microchip, el CECA contacta con el propietario para que pase a recogerlo. Si eso no ocurre pasa a estar en las instalaciones del centro para poder ser adoptado.

Aunque actualmente el recinto no está desbordado, es cierto que hay animales que llegan a estar allí casi dos años; un tiempo excesivo que puede influir posteriormente en su relación con otros animales y con personas. Por ello, Flores asegura que “a pesar de que la línea es de sacrificio cero -y por ello hay tantos animales acogidos-”, el trabajo debe focalizarse “en el abandono cero”. Para ello, según afirma, este año se pondrá en marcha un servicio de inspección animal para la prevención de esta práctica.

Otra línea en la que ya trabajan es en “facilitar la estancia de los animales en la ciudad” mediante la apertura de espacios de esparcimiento canino. Córdoba cuenta ya con tres de estos espacios y el CECA mantiene actualmente conversaciones con el Consejo del Movimiento Ciudadano para barajar la apertura de este tipo de zonas en todos los distritos de la ciudad.

Mientras que esto ocurre, quienes adoptan un animal de este centro adquieren el compromiso de esterilizarlo, siempre y cuando en ese momento sea menor de siete meses, tal y como recoge la ley andaluza de 2003 de Protección de los Animales (Si el animal es mayor es el propio centro el que se encarga de castrarlo). Gracias a un convenio con la Universidad de Córdoba y con el Colegio de Veterinarios, los adoptantes reciben un listado de veterinarias en las que realizar esta operación por un precio de 12 euros. En el caso de incumplir ese requisito, la autoridad competente requisaría el animal a la familia y se abriría un expediente sancionador ya que esta medida busca reducir la super población de animales abandonados que habita en Córdoba.

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