Alcaldes como en casa en el Colegio de Abogados

Los cinco alcaldes, en el patio del colegio | MADERO CUBERO

A la misma hora en la que cinco alcaldes de Córdoba se hacían una foto en el Colegio de Abogados, el Rey Felipe VI comunicaba a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet que no había consenso para investir a ningún candidato como presidente del Gobierno. En el patio de la calle Morería, los alcaldes departían entre ellos de manera animada y amistosa. En las redes sociales, los candidatos de los diferentes partidos y muchos de sus militantes se atizaban entre ellos por la falta de acuerdo para evitar unas segundas elecciones generales.

La política local, que se vive con la misma fiereza y pasión que la nacional (en los lugares más pequeños incluso más), tiene a veces momentos como los ofrecidos en el Colegio de Abogados de Córdoba. Con motivo del 250 aniversario de esta institución (una de las más antiguas de la ciudad), el colegio ha decidido reunir a todos los alcaldes de la democracia para ofrecerles un homenaje, escuchar su experiencia y lo que hicieron durante su mandato por la profesión de la abogacía en Córdoba. Juntos, en un escenario que invitaba, bromearon entre sí, tuvieron palabras de cariño hacia la profesión y olvidaron las siglas de sus partidos. Básicamente, estaban de acuerdo. O al menos lo parecía.

A la cita faltaron los alcaldes decanos. El decano, José Luis Garrido, excusó a Julio Anguita, convaleciente de una pequeña operación, a Herminio Trigo de viaje fuera de Córdoba y a Manuel Pérez, que suspendió su presencia a última hora por un problema familiar. Esto provocó que Isabel Ambrosio se quedase en minoría absoluto. Ella era la única alcaldesa presente en el acto que no había estado colegiada como abogada. Rosa Aguilar, Rafael Merino, José Antonio Nieto y José María Bellido son licenciados en Derecho. Incluso entre el público se coló a última hora otro antiguo colegiado que hoy ejerce un cargo de responsabilidad, el delegado del Gobierno de la Junta, Antonio Repullo.

Todos los alcaldes bromearon con esta situación. Pero la mayoría, salvo el actual, José María Bellido, quien lleva apenas 100 días en el cargo “pero me voy a llevar la placa”, bromeó, evocó cómo fue su mandato y su relación con el Colegio de Abogados. Rafael Merino, por ejemplo, evocó una anécdota con la propia Rosa Aguilar. El primer día que fue a clase de Derecho en Córdoba se topó con una asamblea de estudiantes. “¿Y quién era la que estaba hablándole a los estudiantes?”. Era Rosa Aguilar, de quien dijo que sigue “en muy buena forma”. Años después, ejerciendo como abogado se las vio con Rosa Aguilar, cuando ejercía de teniente de alcalde de Urbanismo, en un caso que llevó. Ese fue el tono de la cita.

Más allá, todos recordaron su gestión con el sector. Rosa Aguilar habló de la sede actual de Morería, que negoció con José María Muriel. Isabel Ambrosio, cómo siendo delegada del Gobierno, primero, y alcaldesa, después, planificó e inauguró la Ciudad de la Justicia. José Antonio Nieto evocó los momentos duros que le tocó gestionar pero sostuvo que se mantuvieron los convenios como el de violencia de género, que se estrenó en la época de Rosa Aguilar.

Y se habló de los retos del futuro, de a lo que se enfrentarán los colegiados o se enfrentan ya. El propio Bellido habló de que hay que regular la movilidad en la Ciudad de la Justicia, facilitar el aparcamiento y seguir trabajando por mejorar la accesibilidad a este edificio en el que tantas horas pasan los letrados de Córdoba.

El decano, eso sí, acabó su discurso “lanzando un guante”. Garrido aprovechó la presencia de todos los alcaldes, que hoy siguen siendo políticos en activo, y lamentó que el Juzgado de 24 horas ha quedado en “24 horas en el presupuesto pero no en la práctica”. “Es el momento de dar la guerra y os pedimos colaboración”, concluyó el decano.

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