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Sobre este blog

Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

Alpargatas

Modelo con alpargatas de Castañer

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Si algo se merece el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, vamos bien: resultará un lujo asequible y sostenible. Ocurre con las alpargatas. Tantas virtudes bien pueden elevarlas a la lista UNESCO. El caso es que su obsequio a la primera dama de EE.UU. en su visita a España y el propio gusto de la Dra. Jill Biden como incondicional de las espardeñas, regalaron al secular calzado del pueblo minutos de oro en TV y cientos de ‘me gusta’ en las redes sociales.

Con alpargatas se ha labrado el campo y ha luchado el pobre en la guerra del Rif; y también han vestido el paso en situaciones opuestas, como la danza y las fiestas de un desaparecido mundo rural. Wikipedia cuenta que ya las había en el antiguo Egipto y de ahí pasaron a Roma, y existían también en la América precolombina (en esto se parecen a tantísimas cosas).

Hoy las lleva todo el mundo y son conocidas universalmente desde que las lucieron personajes como Picasso, Dalí, Rita Hayworth y Humphrey Bogart. Sin embargo, el momento crucial sucede en Paris, en la década de los años setenta, cuando la pionera Castañer aceptó el reto de Yves Saint Laurent de elaborar una alpargata con cuña para un desfile.

Además de tener siglos de historia, las alpargatas disfrutan un presente de éxito y un dulce futuro. Reúnen ingredientes infalibles como sostenibilidad, artesanía, cooperativismo rural, iniciativa emprendedora y empleo femeninos, etiquetas veganas, BIO o Slow Fashion, actividad empresarial para relanzar la España vaciada, etcétera.

¿Qué falta si lo tienen todo? Queda salir de tiendas y encontrar las nuestras en marcas y sitios como Castañer, Alhamas, Mint & Rose, Macarena Shoes, Toni Pons, Ibiza´s Heritage (también masculinas), Destiu (ibicencas), Espardenya, Picón y Micuir o los espacios multimarca de El Corte Inglés, Mytheresa y Farfetch.

 

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación

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Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

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