Macarrones gratinados

Tengo una amiga que me cuenta que ha cambiado de trabajo y que está muy contenta. En ese restaurante, porque ella trabaja de camarera, todos son hombres menos ella, pero, claro, todas la tratan muy bien, porque como ella es la niña…

El otro día me contaba una cosilla que le pasó y que la marcó durante el resto de las semanas…Uno de los primeros días que estaba allí, ella todavía era tímida y no hablaba demasiado con el resto de las personas, porque lo típico…era la nueva…

Así después de un turno de más de 10 horas, por fin termina y el jefe le dice que ya puede subir a comer. Ella sube al cuarto de los empleados y empieza a comerse unos macarrones. Después entra su compañero y se pone un plato de macarrones también, pero dice.

-Me voy a cambiar de ropa.

Ella le contesta un vale y sigue comiendo sus macarrones. En ese momento se da cuenta de que el compañero se está desnudando delante de ella como si fuera la cosa más normal del mundo, y claro mi amiga pues no daba crédito y no quería mirar, así que fijaba la vista en sus macarrones mientras el muchacho allí en calzoncillo picado se quitaba el uniforme de trabajo.

Así, entra otro compañero de trabajo y al ver la escena, ella con sus macorroncitos gratinados, y el otro compi en pelotas, Javi le dice:

-Tio, que está la chica nueva delante.

A lo que el otro le responde: Que más da, si es compañera, se tendrá que acostumbrar…

En ese momento , ella hizo como si no los hubiera escuchado y se metió directamente en sus macarrones, en plan tierra trágame, están hablando de mi, y yo sólo quiero comerme los macarrones e irme a mi casa.

Afortunadamente, el chico terminó en menos de 10 segundos, pero fueron los 10 segundos más eternos de mi amiga, eso si que eran unos macarrones bien despachados!

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23 de noviembre de 2012 - 11:35 h
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