¡Habemus Paseo de la Ribera!.. Pero con asuntos por resolver

Por fin. Tras casi diez años de obras y una inversión de treinta y tres millones de euros, la ciudadanía puede ya disfrutar de un Paseo de la Ribera muy remozado que ha sido sometido a una ambiciosa urbanización con el objeto de mejorar la integración del río Guadalquivir en la estructura urbana de la ciudad, destacando también importantes actuaciones en el Puente Romano, en su entorno y en la torre de la Calahorra que, como hierática centinela, ha sido testigo en primera línea de toda una década de promesas, planos y proyectos que los cordobeses han visto materializarse esta semana.

Tal como han manifestado los distintos responsables públicos en el acto oficial de inauguración de esta importante infraestructura, el nuevo Paseo de la Ribera logra que el río Guadalquivir no discurra por la ciudad de puntillas, tal como había sucedido hasta la fecha, sino que pasa a ocupar un lugar preferencial en la fisonomía de la misma, actuando como nexo de unión entre sus márgenes y sirviendo como puerta de entrada de nuestro importante Casco Histórico. Si alguna vez se criticó que la pésima planificación urbanística del río y de su entorno suponía un obstáculo para su plena integración en la ciudad y constituía una cicatriz en la piel de aquélla, tras esta inversión se sientan las bases para poder afirmar todo lo contrario aunque, no obstante, aún queda camino por recorrer y varias cuestiones que solventar.

Hace pocas semanas, asistíamos al enésimo enfrentamiento entre el Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma a causa del retraso en la ejecución e inauguración de las obras objeto de este artículo. Según el gobierno local, (Ana Tamayo dixit) la referida demora originaba a la empresa municipal AUCORSA unas pérdidas de 360.000 euros al año y un descenso en el servicio de 277.000 usuarios. Por su parte, el ejecutivo regional aludía como causa del polémico retraso la falta de acuerdo con el Consistorio en la cesión del Centro de Visitantes, edificio de nueva creación cuya gestión y mantenimiento -según acuerdos alcanzados con anteriores gobiernos de la ciudad- correspondería sufragar a la frágil Hacienda municipal. La asistencia del Presidente de la Junta de Andalucía y del Alcalde en el acto de inauguración de las obras del Paseo de la Ribera demuestra que, finalmente, la cordura y el diálogo se han impuesto al enfrentamiento político. Ignoro las condiciones en las que el Ayuntamiento habrá recepcionado el Centro de Visitantes pero, en cualquier caso, confío en que se optimice el uso de la instalación en función de los recursos disponibles. Posiblemente, si los planos y proyectos de las obras del Paseo de la Ribera se hubieran redactado hoy día y no hace más de diez años, se habría descartado un edificio con las características del Centro de Visitantes por su elevado coste, tanto de construcción como de mantenimiento. No obstante, una vez erigido, es responsabilidad de la autoridad competente ponerlo en valor y sustituir con ingenio la carencia de recursos económicos. Una instalación infrautilizada siempre acarreará un gasto a las arcas públicas por lo que es necesario y conveniente evitar esa posible situación de despilfarro.

Otra de las cuestiones que aún han quedado pendientes en las obras del Paseo de la Ribera es la limpieza de las márgenes del río, hecho que supone una verdadera problemática institucional entre el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Por un lado, según los artículos 25 y 26 de la Ley 7/1985 de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local, corresponde a los municipios la limpieza de los residuos sólidos urbanos que radiquen en su territorio. Por otro, existen unos márgenes de policía junto a todo cauce fluvial bajo la responsabilidad de la Confederación Hidrográfica correspondiente a quien compete la conservación y mantenimiento de los mismos. El conflicto surge con la limpieza de los residuos sólidos urbanos ubicados en los referidos márgenes de policía: ¿a quién corresponde sufragar su recogida?; el organismo hidrográfico imputa tal cometido al Ayuntamiento, ya que son residuos sólidos urbanos ubicados en su término municipal, por el contrario, la Corporación opina que es la Confederación la que debe actuar en sus márgenes de policía. Hasta la fecha, la limpieza del río Guadalquivir a su paso por la ciudad se ha ido solventando mediante acciones puntuales sin que exista un acuerdo estable entre el Ayuntamiento de Córdoba y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, circunstancia que habrá que resolver definitivamente si queremos evitar que toneladas de basura se acumulen en los aledaños del Paseo de la Ribera. La firma de este tipo de convenios interadministrativos no sería una novedad pues ya se han suscrito en ciudades muy cercanas, como Sevilla.

Finalmente, para concluir este artículo, quiero también abordar un último asunto inconcluso sobre el que muy poco ha trascendido a la opinión pública. Me refiero a la actuación sobre la vegetación salvaje que crece en las orillas del río y que, con demasiada frecuencia, supone un obstáculo visual. No soy técnico ni especialista en fauna y flora pero sí sé que nuestra ciudad es la única de toda Andalucía que cuenta con un Monumento Natural en su urbe: Los Sotos de la Albolafia. Este enclave natural presenta un ecosistema propio compuesto, en gran parte, por especies autóctonas. Si se decide reducir el follaje que circunda el cauce, ¿es posible que los Sotos de la Albolafia se vieran afectados? En caso afirmativo, huelga decir que la vegetación debería ser no sólo respetada, sino cuidada y potenciada, de forma que llegue a convertirse en un atractivo más para los turistas que nos visitan, los cuales podrán disfrutar, no sólo de un conjunto patrimonial inigualable, sino de un entorno medioambiental inexistente en otros cascos históricos.

En definitiva, "habemus" Paseo de la Ribera pero con algunos asuntos por resolver para que éste pueda alcanzar el grado de excelencia que todos deseamos.

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31 de enero de 2013 - 07:00 h
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