Otros 5 “alimentos” que consumimos asiduamente y cuyo consumo debería ser ocasionalmente o “nuncamente” (ll)

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Antes de Semana Santa comencé una serie de entradas consecuencia de mi inevitable curiosidad por ojear carritos ajenos cuando voy al supermercado. Como con la primera entrada me quedé corta, continúo con la segunda que espero os sirva un poquito para encontrar sustitutos saludables.

Como siempre digo, un adulto ingiere estos productos conscientemente y un niño porque los adultos se lo dan; por lo tanto, los adultos somos los responsables de las posibles consecuencias que en un futuro pueden acarrear estos malos hábitos en los niños.

Y los  TOP 5 de hoy son: 

  • Zumos de brick. Por desgracia son adalid de muchos desayunos. Aunque en los ingredientes encontremos solo zumo de fruta sin azúcares añadidos, este azúcar es libre, lo que origina picos de insulina.  De vez en cuando (un par de veces por semana) nos podemos tomar un zumo (preferentemente natural), aunque lo mejor es una pieza de fruta entera.
  • Caldos concentrados o de brick. Por favor, no hay nada más fácil que hacer un caldo, se pone todo en la olla y a correr. Pensad en la cara que pondrían vuestras madres y abuelas y en el recorrido que iba a hacer su zapatilla hacia vuestros traseros si os vieran usarlos. Los caldos preparados tanto de brick como concentrados son ricos en sal y en  potenciadores del sabor (E-621 o glutamato monosódico). He de decir que hay algunas marcas que se salvan, y eso se nota cuando miramos el precio.
  • Margarina. La adquirimos con la creencia de que es un producto más saludable que la mantequilla porque proviene de aceites vegetales. Pero nada más lejos de la realidad, son grasas vegetales hidrogenadas cuya composición química ha cambiado a trans, presentando riesgos para la salud.
  • Nuggets de pollo. Ya comenté en su día cómo estaban hechos y que si vamos a comer algo frito y empanado, que mejor que lo hagamos nosotros. Vivan los filetes de pechuga con ajito y perejil fritos en aceite de oliva ¡Vivan! (y las croquetas de mi madre).
  • Crema de leche, cacao, avellanas y azúcar. Y no, no estoy cantando la melodía taladradora. Es un producto nada recomendable, con una baja proporción de cacao y avellanas frente un alta cantidad de azúcar y grasas de dudosa procedencia, y ¿quién es el público diana? ¡Los niños! En internet hay recetas por doquier para que la hagamos en casa. Os recomiendo esta opción, es todo cuestión de educar el paladar. Y si lo que queréis son vasos decorados, hay mil en el mercado.

Consejo del día: Sustituye los zumos por la fruta entera, te sentirás más saciado y tu flora intestinal lo agradecerá.

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20 de abril de 2018 - 01:30 h