¿Hablamos de dinero con nuestros hijos?

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Hay temas de los que no hay costumbre de hablar por no estar bien vistos. Dicen que no se debe hablar ni de la edad ni del dinero.

Sin embargo, ambos temas son inevitables en nuestra vida. Cada año cumplimos un año más de vida y sin dinero prácticamente es muy difícil cumplir años.

Hablar de dinero no debe causarnos ninguna perturbación ni malestar, siempre que lo hagamos con suma naturalidad…

Y la pregunta sería:

 ¿Cuándo deberíamos de empezar a hablar de dinero con nuestros hijos?

La respuesta sería: lo antes posible. No es tan importante la edad para empezar a concienciar a nuestros hijos sobre las finanzas personales y el dinero.

Lo primero que debemos transmitirles a nuestros hijos es que el dinero proviene de nuestro  trabajo y de nuestro esfuerzo.

El dinero no cae del cielo ni del cajero automático.

Empecemos hablando con naturalidad sobre finanzas personales, economía doméstica y dinero; con un lenguaje comprensible, adecuado a la edad de nuestros hijos.

Dicen que la mejor manera sería a través de juegos -los niños aprenden fácilmente  jugando- y con nuestro  ejemplo.

Nuestros hábitos sobre el día a día de nuestra economía doméstica deben ser comentados con nuestros hijos.

Una forma de empezar, como si fuese un juego, sería a la hora de ir a la compra, empezar a jugar a comparar los precios de los productos que ellos desean comprar.

Un paso más, empezar a asignarles una paga semanal para que empiecen a tomar decisiones sobre cómo gastar.

No importa el importe asignado, lo importante es que empiecen a tomar conciencia de que el dinero es un bien limitado y que tienen que administrarlo.

En este juego, podemos plantearles como objetivo que introduzcan en una hucha parte del dinero que les damos cada semana para conseguir, por ejemplo, el juguete que nos están pidiendo constantemente.

Sería su primer paso para entender qué es y para qué sirve el ahorro.

Deben aprender a diferenciar el valor de cada moneda y billetes habituales. Las matemáticas se activarán a la hora de calcular en la compra de una golosina: cuánto es lo que tienen que dar y cuánto esperan recibir.

Planteemos objetivos alcanzables a corto plazo, estaremos inculcando un hábito de suma importancia para sus finanzas personales, el ahorro.

Con estos juegos ayudaremos a nuestros hijos a tomar decisiones financieras, a plantear objetivos y a decidir cuáles van a ser sus  gastos.

Y debemos estar abiertos a escuchar sus dudas y preguntas, que irán surgiendo a medida que van aprendiendo sobre sus finanzas personales.

Pronto estarán de vacaciones, buen momento para empezar a jugar y a familiarizarse con nuestras y sus finanzas personales.

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Publicado el
21 de junio de 2017 - 19:16 h
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