El Levante

El mayor logro del Levante UD se produjo antes de que se llamara así. Y lo triste es que para un sector de la historiografía futbolística actual carece de validez. Hablamos de la Copa de la España Libre, un trofeo creado por quien fuera presidente del Valencia en 1937 (Josep Rodríguez Tortajada) y que enfrentó a algunos equipos de la zona republicana durante la Guerra Civil. La final la disputó el entonces Levante FC en el estadio de Sarriá ante precisamente su rival más íntimo, el Valencia FC, venciendo los entonces blanquiazules 0-1 (gol de Nieto). Después de muchos años de ostracismo, el reconocimiento de este título –el gobierno franquista anuló todos los torneos deportivos realizados en zona republicana durante el conflicto- volvió a ser debatido en 2009 hasta en el Congreso, donde se le restituyó y por eso ya la cuenta en su palmarés.

El actual Levante UD nace en 1939 como consecuencia de la fusión del Gimnástico y el ya mentado Levante FC. El nombre –Levante- obedece al de la ubicación de las playas del Cabanyal y la Malvarrosa donde empezaron a practicar el juego de pelota allá por 1907 los padres de la entidad.

Ha catado el conjunto azulgrana en diez ocasiones la Primera división. Se estrena en 1963, cuando asciende luego de una promoción intensa contra el Deportivo (le vence en los dos choques). Aguanta una campaña y cae a la siguiente. Desde ese momento -1964- hasta finales de los setenta la entidad atraviesa una crisis económica grave que se traduce en la venta de su campo de Vallejo y su reubicación en el barrio de Orriols, donde se construye el Nou Estadi que actualmente lleva el nombre de Ciutat de Valencia.

El Levante, a pesar de ser un club modesto, se ha caracterizado por incorporar a sus filas a futbolistas de importancia internacional. El primero fue el chileno Carlos ‘Chino’ Caszely. El delantero llegó al club en Segunda siendo máximo goleador en la Libertadores en el año 73 y los granotas descendieron a Tercera, donde también jugó antes de dar el salto al Espanyol.

El segundo astro fue aún más conocido. La leyenda Johan Cruyff se sumó a la causa levantinista en la 80-81 y su llegada arruinó –paradójicamente- una temporada que prometía un ascenso seguro a Primera. El Levante de Cruyff quedó noveno en Segunda.

La crisis se prorroga durante los ochenta y noventa, con constantes movimientos entre Segunda, Segunda B y Tercera. En la 95-96 participó en la inolvidable –por triste para nuestros intereses- liguilla de ascenso junto a Córdoba, Avilés y Racing de Ferrol. Para el recuerdo, aquel choque en El Arcángel arbitrado por Fidel Valle Gil y todo lo que coleó después.

El tercer grande de la historia del Levante fue Pedja Mijatovic. El montenegrino llegó desde la Fiorentina para liderar el proyecto más ambicioso en la 2002-2003, pero su aportación también fue discreta.

Por fin, en la campaña siguiente y bajo la batuta del tristemente desaparecido Manolo Preciado lograron el retorno a Primera cuarenta años después. Era un bloque lleno de jugadores con experiencia y calidad (Rivera, Congo, Jofre, Aganzo…) y, sobre todo, muy unido e identificado con su técnico. Hasta tal extremo que cuenta José Gómez –preparador físico esa temporada- que estando cuestionado el adiestrador cántabro le llamó Garitano –segundo de Mané, que decían que iba a sustituirle- para cenar con él y su posible nuevo entrenador. Gómez se lo transmitió a Preciado y él le dijo que fuera a cenar y luego a tomarse una copa con ellos sin problemas. La conclusión fue que Mané le tendría informado fuera lo que fuera antes de tomar cualquier decisión. Tal era la gran imagen de Preciado en el fútbol español. Tan buena fue la temporada que estuvieron a punto de eliminar al Barça en Copa. Finalmente el ascenso llegó en Jerez tras una remontada que culminó de penalti Rivera.

Al año siguiente el banquillo lo ocupa Schuster quien, a pesar de un arranque espectacular, no pudo evitar un descenso –terminó en el banco Oltra- que revertió al año siguiente Mané. Un triunfo en Lleida obligó a hacer otra visita triunfal a la Virgen de los Desamparados para agradecerle el retorno. Dos años después, otra caída tras una temporada caótica con acento italiano –en ella vistió de azulgrana el brasileño Savio Bortolini- puso en peligro la propia vida de la entidad.

Sin embargo, Luis García consiguió el –hasta el momento- último ascenso de la entidad en 2010. Tras un año de consolidación, en la 2011-2012 el Levante logró la mejor clasificación de su historia. Un sexto puesto forjado en el gran trabajo de Juan Ignacio Martínez. Por vez primera incluso sus aficionados llegaron a verle líder de Primera (jornada novena) y después de disputar el que calificaron como "partido más importante de su historia" ante el Athletic entraron (ganaron 3-0) por méritos propios en Europa League. Pasada ya esa euforia, luchan desde su modestia por seguir codeándose por más tiempo con los mejores de España.

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11 de diciembre de 2014 - 01:37 h
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