El último que apague la luz

Estoy leyendo un informe horrorizado. No debería pasarme. Son muchos los que leo a lo largo de la semana y todos, más o menos, iguales. Que si las previsiones son peores, que si ha bajado lo bueno y ha subido lo malo, que a tal empresa le ha pasado algo chungo, que a la otra le va peor todavía. En fin: un horror. Pero no ha sido hasta ahora cuando no me ha saltado una chispa en mi cabeza: el informe presentado por los Analistas Económicos del Grupo Unicaja prevé que lejos de descender el paro va a seguir subiendo y que cuando acabe el año 2013 (dentro de ¡¡15 meses!!) la tasa estará ya en el 35,5% en Andalucía. Córdoba, ya saben, está un poquito por encima de la media.

Los periodistas estamos acostumbrados a digerir las malas noticias mejor que el resto de los mortales. Entre otras cosas porque (seguro que no les sorprende) vivimos de contar malas noticias (son la mayoría). También tenemos ese escudo que nos protege y que ustedes pueden llamar cinismo. Pero no crean, también tenemos sentimientos. Y sabemos que, detrás de cada cifra, hay una historia.

Algunos me vendrán con el cuento de la economía sumergida y yo les diré que vale, que sí, que la gente se tiene que buscar la vida y tal. Pero detrás de ese 35,5% de paro previsto para finales de 2013 (estoy dispuesto a jugarme un dedo) les aseguro que al menos un 80% (o incluso más) no tienen absolutamente nada en lo que trabajar. Y esa cifra, por mucho que la endulcemos, es salvaje.

Hace poco leí un tuit (sí, ahora los periodistas nos informamos y diseñamos nuestra opinión por lo que leemos en Twitter) que Alemania tuvo un 30% de paro durante la República de Weimar. Luego, ya saben, llegó el nazismo y Europa entera saltó por los aires. No sé qué va a pasar aquí. El futuro es tan incierto como impredecible. Hace años, sobre 2006, algunas voces decían que la burbuja inmobiliaria iba a explotar y que iba a pasar lo que al final ha pasado. Hoy, esas voces no saben o no se atreven a decir qué es lo que puede pasar, pero yo me imagino la Andalucía (o la Córdoba) del 31 de diciembre del año 2013, con los parados de hoy sin prestación y sin perspectiva de encontrar un trabajo, y me da hasta miedo.

Así que, señores del Banco Central Europeo, de la República Federal Alemana, de los Estados Unidos de América o del Fondo Monetario Internacional: hagan algo o si no el último que apague la luz porque en España no va a quedar nadie capaz de pagar lo que se les debe.

http://youtu.be/RugWPaQ0fE8

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16 de octubre de 2012 - 04:00 h