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Sobre este blog

Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

'Todomalismo' mal

Un hombre ante un teclado.

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El todomalista es el colega que tienes que no para de mandarte enlaces de que vamos a morir pronto. El pesado que siempre te pone un “ojo con esto” antes de enviarte una url catastrofista sobre el frío que vamos a pasar este invierno por que no vamos a tener electricidad, el futuro oscurísimo que nos espera por una crisis económica histórica o que la inflación acabará con todos tus ahorros. En el fondo, yo creo que el todomalista es un disfrutón de las malas noticias. El típico al que le encanta comunicar tragedias o fallecimientos, y que no duda en abusar de la hipérbole.

En algunos casos, detrás del todomalismo hay una intencionalidad política. Que todo se derrumbe para que lleguen al poder los míos. Que nada funcione para que aclamen al líder de la oposición, sea el que sea, para que lo arregle todo. O desacreditarlo todo para buscar una futura opción populista.

Pero en muchos casos está, creo, una forma de ser, la condición humana de una persona a la que le encanta dar malas noticias para sentirse mejor. ¿Mejor con qué? Pues no lo sé. En otros, que la realidad todomalista refuerce tus convencimientos previos. Que si, por ejemplo, crees en un colapso inminente de la sociedad occidental todas las noticias que compartes estén dirigidas hacia esa creencia. Que es legítima, oiga, pero que vaya tela.

El todomalista está ahora en horas bajas. Durante el confinamiento disfrutó como un cochino en un charco. Todo eran malas noticias. Todo era mal. Todo iba peor. Pero podía ir incluso mucho peor. Pero poco a poco, todo no está yendo tan mal como decían. Ahora deberíamos estar sufriendo graves cortes de electricidad, la pobreza se habría extendido de manera insostenible, la gente debería estar saqueando supermercados o gasolineras (nos deberíamos haber quedado sin combustible también) y debería haber estallado una especie de segunda guerra civil.

Pero nada de eso ha pasado. El apocalipsis, de momento, aguarda en el horizonte con su guadaña, es imposible reservar en un restaurante de Córdoba, no hay quién encuentre un cocinero o un albañil, y el paro ha bajado a niveles anteriores a la crisis del ladrillo.

Es más, los españoles le dicen al CIS que la economía va fatal. Pero cuando le preguntan por la suya dicen que muy bien. A mí que me lo expliquen.

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Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.

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