Córdoba en los mapas de Sykes-Picot

Durante varios días de la primavera de 1916, mientras millones de soldados de medio mundo se asaltaban los unos a los otros a la degollina desde Bélgica a Italia y desde Rusia a Arabia, dos señores muy educados y con bigote, armados solo de lápiz y papel, se repartían para sus respectivas potencias, Gran Bretaña y Francia, todo oriente medio. Se llamaban Mark Syke y François Georges-Picot y estaban seguros de que el Imperio Otomano desaparecería tras la Primera Guerra Mundial.

No se equivocaban. En 1918, el gigante con pies de barro que era Turquía perdía todas sus posesiones y una de las cunas de la civilización -el creciente fértil del Tigris y el Eúfrates- y el gran eje de las tres principales religiones monoteístas -el judaíso, el cristianismo y el islam, gestados desde Jerusalén a la Meca-, quedaba bajo las influencias británicas y galas.

Casi nada. Y todo, perfilado sobre un mapa con una escuadra, un cartabón y unos lápices de colores. De aquellas reuniones que derivarían en los acuerdos Sykes-Picot terminaron surgiendo a grandes ragos los actuales estados que pueblan la zona. Pero si pudiésemos robarles el lápiz un momento a estos dos señores y jugar nosotros con el tiralíneas, también podríamos llegar a Córdoba, siguiendo los pasos que encaminaron en el siglo VIII al sirio exiliado Abderramán, el primero de los omeyas españoles.

El legado de los acuerdos entre ingleses y franceses de 1916 se tradujo en matanzas y bombazos que han hecho que las líneas trazadas por Skyes y Georges-Picot se hayan desdibujado, alterado y mantenido, según las zonas. La lista de estados y naciones azotadas por la inestabilidad y la guerra, hasta llegar a los actuales bombardeos en Damasco o Alepo, es larga. Algunos países están basados en naciones históricas más o menos homogéneas. Otras no. Todos sin distinción llevan viviendo décadas al borde del infarto bélico. Palestina, Irán, Líbano, Irak....

La guerra civil en Siria es el último ejemplo.

Pero de alguna forma, la línea imaginaria que une a esta zona con Córdoba permanece. Sin duda, más en el imaginario y el simbolismo colectivo, pero de manera los suficientemente fuerte como para servir de excusa en la organización de una importante reunión, hoy y mañana, de casi 200 expatriados y opositores sirios al actual régimen de Al Assad.

Córdoba no aparecía en los mapas de Skyes-Picot pero tal vez en el hotel de la reunión, llamado La Arruzafa -nombre de un barrio de Damasco- empiece a dibujarse de nuevo el futuro de Siria.

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9 de enero de 2014 - 02:14 h